lunes, 4 de mayo de 2026

FORÁNEOS


Según datos arqueológicos, las/os pobladoras/es de los Chichas llegaron hasta el territorio que ocupan actualmente, aproximadamente hace 8.000 años, entre otras temporalidades que se manejan, por lo que se trató de un proceso de asentamiento poblacional inmigratorio. Así, dentro de este periodo, hasta nuestros días, ocurrieron una serie de hechos que destacan de otros grupos poblacionales por las particularidades que se presentaron. Así, podemos mencionar el periodo preincaico y su resistencia a la expansión imperial a la cual dieron fuertes luchas para no ser doblegados. Paralelamente, funcionaron como espacio fronterizo con los pueblos guaraníes, conocidos como chiriguanos, manteniendo un cierto equilibrio territorial por su carácter guerrero. Asimismo, en la colonia ocurrieron emblemáticos levantamientos contra el régimen ya sea la masacre de Chocaya (1780), y posteriormente las batallas de Suipacha (1810) o Tumusla (1825).

Luego de estos procesos, y con el ingreso del periodo republicano, se empezó a desarrollar un nuevo proceso vinculado en la desintegración del ancestral territorio de la Nación Chichas. Así, primero se dividió en tres nuevas repúblicas, Argentina, Chile y Bolivia y ya dentro de Bolivia, se fracturó en dos departamentos: Tarija y Potosí, y dentro de este último con tres provincias y cinco municipios (Vitichi, Cotagaita, Atocha, Tupiza y Villazón). Esta situación generó, también, un quiebre poblacional, cultural e identitario con el consecuente alejamiento y, hasta, desconocimiento entre pueblos hermanos. Ya en tiempos más contemporáneos se comienzan a dar movimientos migratorios, dentro de otro contexto y necesidades. Que llevan, hasta hoy en día, a las/os habitantes de esta región a salir del territorio de nacimiento hacia otras latitudes ya sea para estudiar o buscar oportunidades laborales, estableciéndose un hecho que no, necesariamente, es voluntario sino fortuito; podríamos decir que son expulsados por ciertas condiciones locales.

Bajo esta situación, se conoce que, solo en la ciudad de La Paz, existen más de 40.000 inmigrantes provenientes de tierras chicheñas, quienes ya tuvieron descendencia la cual rompe con lugar de nacimiento y por tanto su identidad. Esta población desarrolla diferentes actividades laborales en un sinfín de espacios públicos y privados. Por su parte, las y los jóvenes, año que pasa siguen saliendo hacia diferentes capitales de departamentos para proseguir con su formación profesional. Bajo estas características, entendemos a la migración como un derecho humano, en el marco de la búsqueda de mejores condiciones de vida para quien asume esta decisión. En contraparte, sobre todo, las tres principales ciudades de Bolivia: La Paz, Santa Cruz y Cochabamba, a lo que suma El Alto, acogen, permanentemente, a mujeres y hombres que provienen de otras latitudes constituyéndose en ciudades de lógica metropolitana.

Asimismo, los espacios receptores se encargan de acoger una infinidad de expectativas de quienes llegan buscando oportunidades de desarrollo, en diferentes ámbitos. Para viabilizar estas posibilidades, además, se debe contar con un aspecto amplio y receptivo, libre de miramientos discriminatorios por la condición de inmigrante que se pueda tener. Solo así, podemos dejas de ser foráneos en lugares en los cuales no hemos nacido. Esa condicionante es la que habilita, principalmente, el ejercicio de un derecho humano, es decir el derecho al trabajo, más allá del origen que se pueda tener. Bajo estos aspectos, podemos aportar, desde experiencias de vida diversas a la construcción de comunidades plurales que matizan miradas locales con otras provenientes desde otras latitudes, permitiendo combatir la miopía que podría representar el mirarse al ombligo sin mayores perspectivas, centradas en diversas lógicas de desarrollo, que podríamos llamar glocal.

En resumen, es altamente cuestionable, que, desde una perspectiva etnocéntrica se pretenda limitar los derechos humanos como a migrar, a la educación o al trabajo. Este tipo de acciones discriminatorias son las que dan origen a acciones, aún más peligrosas, como la xenofobia y el racismo, ante la incapacidad y desconocimiento de la diversidad cultural e identitaria, ignorando las grandes potencialidades que esto puede representar. Lo antecedido, también, responde a criterios esencialistas de la cultura y la identidad, bajo lógicas puristas que consideran que aún existen razas puras, de tipo superior y otras inferiores (otredad). El siglo XXI demarca movimientos importantes de desplazamiento poblacional donde no tienen cabida criterios miopes sobre la realidad plural, intercultural y globalizada; ahí el reto del fortalecimiento identitario (intracultural) en medio de estas complejidades.


jueves, 23 de abril de 2026

APORTES LIBRESCOS PARA/DESDE LA NACIÓN CHICHAS

El 23 de abril se celebra el día internacional del libro y del derecho de autor/a. Por tanto, tenemos un interesante pre-texto para poder direccionar la mirada hacia las publicaciones más actuales que se han realizado sobre, desde y por autoras/es chicheñas/os. Previamente, apelamos a la larga tradición intelectual e investigativa que caracteriza a este territorio ancestral que ha sido el espacio impulsor de una serie importante de publicaciones respecto de una amplia gama de áreas de interés como ser la historia, cultura, identidad, política, música, deporte y mucho más. Por otra parte, están las autoras y autores que suelen realizar escritos sobre diversas temáticas (más allá de los Chichas) destacando en distintos ámbitos. En este sentido, veamos las publicaciones más recientes, que actualizan el acervo bibliográfico para/desde la Nación Chichas.


En la pasada gestión, la comunicadora, Maria Elena Chambi Cáceres, ha publicado el libro “El sur y la Guerra del Chaco”, que es producto de una investigación realizada en territorio chicheño, pero principalmente en la ciudad fronteriza de Villazón. Este trabajo, se remonta al periodo de la Guerra del Chaco, en tiempos previos y de post guerra, mostrando las implicancias e impactos en Villazón, que para ese tiempo tenía, poco más, de dos décadas de su fundación (1910). Dentro del libro encontramos hechos sugerentes que, posiblemente, aun son desconocidos en la mayoría de la población, como ser la Revolución de Villazón que propuso una agenda de vanguardia para aquel tiempo y que, hasta la actualidad, recién se viene implementado. Por su parte, al mejor estilo de los best seller de la literatura, describe hechos de espionaje real ocurrido en esta parte del país. El libro permite ampliar la mirada, desde el sur, respecto de las connotaciones de la Guerra del Chaco, además de considerar otros periodos de la historia de la región chicheña vinculada a sucesos militares.(Aquí puede ver el video de la presentación del libro)


En línea similar, el historiador Santiago Salas Huayllani, nacido en Atocha, la pasada gestión 2025, realizó la publicación del libro “La infantería chicheña y su aporte a la Confederación Perú-Boliviana”. En el libro, el autor realiza una investigación, técnica y especializada, que comprende el periodo 1829-1848 centrada en la conformación de la infantería chicheña (por encargo del presidente), proveniente de la victoriosa Batalla de Tumusla a la cabeza de Carlos Medinacelli. Así, se van describiendo diferentes momentos de participación, junto a la presencia del presidente Andrés de Santa Cruz, impulsor del proyecto de la Confederación Perú-Boliviana, que incluyó una intervención militar en el Perú llegando hasta Lima, donde también estuvo presente la tropa chicheña, acantonada en Jauja, en lo que se denomina como guerra de las confederaciones. Asimismo, se hace mención a la caída de este proyecto, donde personajes como Velasco, que estaba en Tupiza, se rebela contra la confederación, lo cual va definiendo este proceso de debacle. De esta manera, se recorre otras batallas vinculadas, como la realizada contra Gamarra en 1841 y la victoria en la batalla de Ingavi (presidencia de Ballivián). Así es valorable el aporte del libro a la historiografía militar regional, donde se destacan las tropas chicheñas, esta vez, de la infantería.

También, el año 2025, salió a la luz el libro “Tierras y agropoder”, planteado como un ensayo de investigación documental, de autoría del sociólogo Wilbert Villca López, nacido en Cotagaita. Dentro de este trabajo, se realiza un análisis de la problemática de las tierras en Bolivia, principalmente en tierras bajas del país. Así, el autor, basado en documentos y evidencias, muestra cómo sectores vinculados a la agroindustria fueron favorecidos, por diferentes gobiernos de turno, para constituirse en grupos latifundistas y terratenientes. Escrito con un alto nivel y rigurosidad técnica, pero escrito en lenguaje sencillo para su comprensión. Nos permite entender esta problemática, con mucha vigencia actual (Ley N° 1720), mediante formas didácticas de comprensión teniendo ejemplos amigables como el caso de “los salta, saltas” que nos ilustra los mecanismos de manejo de tierras que se expanden por miles y miles de hectáreas. Así, dentro del libro se encuentran varios casos que develan esta situación que se mantiene vigente, ampliando las injusticias sociales hacia las comunidades indígenas y campesinas, que paradójicamente, en este tiempo, son llamados avasalladores (¿de sus propios territorios ancestrales?).


Estos tres libros, publicados en el año del bicentenario, son un aporte relevante a la producción intelectual de y desde los Chichas, no solo para la región, sino a nivel nacional. La bibliografía regional es determinante para el fortalecimiento de la cultura y la identidad de un pueblo, sobre todo para que la memoria histórica quede plasmada en documentos impresos. También es fundamental seguir recuperando la historia oral de nuestras comunidades, ineludible para fortalecer la memoria histórica y la transmisión intergeneracional de lo que fue y representa, actualmente, la Nación Chichas. Por su parte, queda la tarea de contar con espacios de lectura donde, además de la bibliografía universal y nacional, se cuente con libros producidos por nuestras y nuestros autores, ahí también se centra un eje del fortalecimiento identitario de la milenaria Nación Chichas.

 


lunes, 16 de marzo de 2026

HORIZONTES MUNICIPALES, DEL QUÉ AL CÓMO

 

Con el mes de marzo, parece que el mundo trae consigo una “sorpresa” tras otra, las cuales pueden costarnos más que recuerdos anecdóticos pasajeros y más bien devienen con sonidos de fondo similares a tambores de guerra. A nivel nacional, Bolivia también viene sorteando una serie de situaciones complejas y cuestionables, respecto de la gestión de gobierno que aún cree estar en el periodo de prueba, apuntando, mayoritariamente al error. Así, las perspectivas, en estos escenarios, no son muy alentadoras y, quizá, nos obligan a replegarnos a los espacios locales donde el panorama podría ser más familiar y cercano, como un refugio ante la incertidumbre.

Con este marco, una vez recuperados del carnaval (corcova incluida), podemos retomar la seriedad que amerita a unas justas electorales para los niveles subnacionales, donde los municipios tendrán, en muy poco tiempo, nuevas autoridades en el ejecutivo y legislativo. Luego de cinco años, se cierra un ciclo para evaluar el cumplimiento de propuestas (promesas) electorales y cuestionar las que no se hayan logrado, siempre considerando los bemoles al respecto. Así, parecería que existe una recurrencia en esa dinámica de las diferentes gestiones municipales que solo aciertan al logro de un mínimo funcionamiento mecánico de la cosa pública, como diría Joaquín Sabina: “sin pena ni gloria”.

A menos de una semana de las elecciones subnacionales, en Tupiza se cuenta con un amplio abanico de candidaturas, lo cual nos brinda un primer elemento de análisis, justamente centrado en este alto número de candidaturas (11 en total, 9 hombres y solo 2 mujeres; tema para un punto y aparte). Al respecto, podríamos asumir que este fenómeno ha surgido, y no solo en Tupiza, a raíz de la desaparición del Movimiento Al Socialismo (MAS) del escenario político, esto debido, como ya es sabido, a la división interna ocurrida en los últimos años y que terminó con una situación crítica de legitimidad y apoyo popular en las elecciones pasadas, donde se tenía, por lo menos, tres corrientes masismo (arcismo), evismo y androniquismo. Dentro de este contexto, se abre un gran vacío de liderazgo y representatividad local por lo que se explica la amplia emergencia de nombres, siglas y candidaturas, como en el caso Tupiza, que no la excepción, mostrando una sugerente mixtura entre muchas contradicciones.

Entonces, podemos ingresar en un segundo elemento de comentario, el cual se refiere a lo que alguien nombró como los taxipartidos. En esta ocasión, nuevamente este mecanismo de lograr una participación en espacios electorales no queda al margen y es que, aquí convergen esas contradicciones en varias, no todas, de las candidaturas presentes. Para ello, es menester ineludible apelar a las ideologías políticas, o por lo menos a las tendencias que puede tener una sigla en específica. Así, identificamos candidaturas totalmente opuestas a la sigla que les acoge y peor aun de la cual desconocen su sentido y horizonte político; porque aquí lo que interesa es candidatear a como dé lugar, al estilo de El Príncipe y su “el fin justifica los medios”. Con este punto de partida, enmarcado en una contradicción sobredeterminada, ¿qué podemos esperar de la gestión como tal? ¿cuál será su horizonte?

Avanzando hacia las propuestas políticas, al parecer las condiciones establecidas han logrado que, casi siempre, el electorado defina su voto con mínima o nada de información, es decir que muy pocas veces se conocen, realmente, las propuestas de cada candidatura y más bien, entre otros motivos, se apela a una lógica, casi, caudillista, de elegir según la persona candidata. Afortunadamente, tenemos algunos días para poder conocer las propuestas presentadas ante el Tribunal Departamental Electoral (TED) Potosí (https://potosi.oep.org.bo/procesos-electorales-y-consultas/democracia-representativa/elecciones-subnacionales/elecciones-subnacionales-2026/) y poder emitir un voto informado y consciente. Pese a este reparo, aun queda el cuestionamiento a las propuestas electorales, que en la mayoría se transfiguran de propuestas a promesas, con toda la carga demagógica que esta palabra tiene.

Respecto de los programas de gobierno, es importante considerar la forma en que estos han sido construidos, ya que, en muchos de los casos, representan a obras recurrentes y obligatorias que no se pueden omitir en una gestión municipal (educación, salud). Por otra parte, queda pendiente saber si se ha realizado un levantamiento de información diagnóstica que identifique las principales necesidades, desde un nivel de urgencia, como ser la calidad del agua que se consume. También encontramos otras propuestas, al estilo de mega obras, que, partiendo del techo presupuestario municipal, pueden ser proyecciones utópicas si solo se enmarcan en los recursos con que cuenta el municipio. Entonces, algo estratégico para avanzar en el análisis de las propuestas electorales, es que las/os candidatas/os expliquen, no solo el qué sino, el cómo concretarán estas obras, solo así podrán avanzar de la demagogia de las promesas a verdaderas propuestas de gestión de gobierno municipal.

Entendiendo los aspectos adversos a la gestión municipal, no podemos dejar de lado las limitaciones presupuestarias y la priorización de obras, que en muchos casos dependen de un consenso entre distritos. Por otra parte, también debemos indicar que, para lograr cambios significativos, cinco años pueden quedar cortos por lo que la proyección debería ser en un mediano y largo plazo, siempre considerando un plan estructural y continuado, más allá de quién esté a la cabeza del municipio. Con este marco, podríamos mencionar algunos aspectos sugerentes para considerarse en la gestión municipal:

  •     Identificación y apuntalamiento de la vocación/matriz productiva municipal.
  •     Priorizar, la potencialidad de, la identidad y la cultura chicheña, en todas sus etapas hasta la actualidad, con una proyección más allá de la circunscripción municipal y erradicando la folklorización de los últimos tiempos (incluye políticas educativas para avanzar el fortalecimiento identitario desde políticas públicas con enfoque intergeneracional).
  •    Avanzar hacia un municipio agroecológico, considerando (cuestionando) seriamente el aporte, o no, de la minería. Sabiendo las duras consecuencias que trae al medio ambiente y, solo como ejemplo, a la contaminación del agua con sus daños directos y colaterales.
  •    Trabajo mancomunado con los municipios chicheños, para proyectar iniciativas compartidas como ser, en el turismo, la ruta de la Nación Chichas; que además incide en el fortalecimiento identitario, territorial y poblacional.
  •    Recuperación de áreas verdes, al estilo de los parques urbanos si se trata de la ciudad, o de la preservación de otros lugares turísticos, fundamentalmente el Eco-parque encantado con todo el potencial que encierra.
  •   Preservación y recuperación del, diezmado, patrimonio arqueológico, histórico y arquitectónico que queda, como memoria tangible de lo que fue Tupiza (urbe) y sus comunidades.

Seguramente, estos, y otros planteamientos, se encuentran presentes en las propuestas de las/os candidatas/os a la alcaldía. No obstante, es fundamental tener la proyección de municipio que estructure los criterios y obras a realizar. Las gestiones y obras parche, deben avanzar hacia un proyecto de municipio en un largo plazo, bajo lógicas de planificación global, atendiendo necesidades urgentes, pero sin dejar de lado el horizonte al que queremos avanzar, teniendo presente, también, las demandas históricas como la departamentalización de los pueblos del sur, que, bajo el contexto actual, se replantea y cobra vigencia en la reconstitución y autonomía de la Nación Chichas.


lunes, 23 de febrero de 2026

KIWIS DANZANTES

 

Foto: José María Humerez

Nuevamente, sentados a la espera de uno de los manjares de la abuela (bien apetecidos y esperados), se va conformando un espacio de intercambio de vivencias de otros años, a manera de las tan necesarias historias orales, donde  este pequeño tiempo de la niñez tenía mucha significancia. Así, sin saber cómo ni por qué, nos encontrábamos sentados en la cocina viendo logrado este espacio para escuchar a la mamá grande, sin importar que sea una primera o quinta vez de estas historias que nos permitían tener viajes imaginarios y conocer otros lugares distantes y lejanos en nuestra temprana edad. Esta vez, junto a las palabras de la abuela, nos dirigimos hasta un lugar acogedor del territorio chicheño lleno de montañas y otras magias, cuando se acercaba el ocaso del día. Ya ubicados y localizados en el espacio o lugar correcto, el relato que ella titulaba como los Kiwi Kiwis concurría de la siguiente manera:

Una vez, en medio de las idas y venidas, por los campos de territorio chicheño, nuestra abuela había sido alcanzada por el final del día y tuvo que buscar algún refugio para este tiempo de sueño. Horas después, a tiempo de aproximarse la salida del sol, y cubierta por una brisa fría, se dio cuenta que era tiempo de despertar y seguir el camino que le planteaba el nuevo día. Así, pudo percatarse que se encontraba en la cima de una montaña hasta donde, desde lontananza, se acercaban los rayos del sol. Pero las acciones mecánicas y recurrentes del astro no fueron lo más llamativo, para ella, esa madrugada sino que pudo advertir la aparición de un grupo de pajaritos, graciosos en su aspecto y llamativos en su comportamiento, los cuales comenzaron a salir de algún rincón en consonancia con el acercamiento de los rayos solares. Así, luego de encontrarse todos reunidos comenzaron a formar una, especie de, ronda estirando las pequeñas alitas en un ademán de tomarse de las mismas. Posteriormente, empezaron a bailar en círculos, a manera de ronda tomados de las “manos”, acompañados por su propio canto que parecía decir “kiw, kiw, kiw, kiw/ kiw, kiw, kiw, kiw”; de esta manera proseguían con su recibimiento del nuevo día hasta que sentían posarse sobre ellos el calor del sol, para inmediatamente tirarse al suelo de espaldas permaneciendo estáticos por algún tiempo. Por último, se levantaban raudamente para escapar y desaparecer por los mismos caminos, tal vez en el intento de borrar sus huellas. Lo que estos singulares danzarines no se había percatado, es que en esa ocasión habían tenido una atenta observadora de dicho baile, casi ritual, que llevaría consigo esta historia de vida para muchos años después compartirla con niñas y niños de nuevas generaciones que no tuvieron la oportunidad de tener estas experiencias que nos acercan con las maravillas y la magia de la naturaleza.

De esta manera, siempre conservé en mi memoria esta historia que nos contaba nuestra abuela Sabita, hace varios años atrás, en tiempos donde la simplicidad de la vida nos permitía apreciar este tipo de vivencias. Ya en tiempos contemporáneos, una vez tuve en mis manos la música de Luzmila Carpio para escucharla de principio a fin, en medio de canciones cargadas de muchas experiencias en el campo, logrando una sintonía entre el castellano y el quechua. Entre estas canciones advertí la presencia de un tema especial que titulaba “Presagio de los pájaros”, interpretado magistralmente por una capacidad vocal de la artista emulando el cantar de un importante número de aves existentes en nuestro territorio, con especial énfasis en el Departamento de Potosí. Entonces identifico, un canto conocido y guardado en mi memoria que decía “kiw, kiw, kiw, kiw/ kiw, kiw, kiw, kiw”; casi inmediatamente asocié este sonido con los narraciones de mi abuela, como si ella estaría nuevamente relatándonos su niñez en el campo. Entonces “rebobiné” el tema para escuchar este canto varias veces hasta percatarme de que la historia de los Kiwis Danzantes tenía cierto grado de veracidad y que estas singulares aves todavía rondan por algún lugar del mundo recibiendo al sol, no sé si cada mañana, pero brindándonos estas escenas, seguramente, inolvidables.