lunes, 16 de marzo de 2026

HORIZONTES MUNICIPALES, DEL QUÉ AL CÓMO

 

Con el mes de marzo, parece que el mundo trae consigo una “sorpresa” tras otra, las cuales pueden costarnos más que recuerdos anecdóticos pasajeros y más bien devienen con sonidos de fondo similares a tambores de guerra. A nivel nacional, Bolivia también viene sorteando una serie de situaciones complejas y cuestionables, respecto de la gestión de gobierno que aún cree estar en el periodo de prueba, apuntando, mayoritariamente al error. Así, las perspectivas, en estos escenarios, no son muy alentadoras y, quizá, nos obligan a replegarnos a los espacios locales donde el panorama podría ser más familiar y cercano, como un refugio ante la incertidumbre.

Con este marco, una vez recuperados del carnaval (corcova incluida), podemos retomar la seriedad que amerita a unas justas electorales para los niveles subnacionales, donde los municipios tendrán, en muy poco tiempo, nuevas autoridades en el ejecutivo y legislativo. Luego de cinco años, se cierra un ciclo para evaluar el cumplimiento de propuestas (promesas) electorales y cuestionar las que no se hayan logrado, siempre considerando los bemoles al respecto. Así, parecería que existe una recurrencia en esa dinámica de las diferentes gestiones municipales que solo aciertan al logro de un mínimo funcionamiento mecánico de la cosa pública, como diría Joaquín Sabina: “sin pena ni gloria”.

A menos de una semana de las elecciones subnacionales, en Tupiza se cuenta con un amplio abanico de candidaturas, lo cual nos brinda un primer elemento de análisis, justamente centrado en este alto número de candidaturas (11 en total, 9 hombres y solo 2 mujeres; tema para un punto y aparte). Al respecto, podríamos asumir que este fenómeno ha surgido, y no solo en Tupiza, a raíz de la desaparición del Movimiento Al Socialismo (MAS) del escenario político, esto debido, como ya es sabido, a la división interna ocurrida en los últimos años y que terminó con una situación crítica de legitimidad y apoyo popular en las elecciones pasadas, donde se tenía, por lo menos, tres corrientes masismo (arcismo), evismo y androniquismo. Dentro de este contexto, se abre un gran vacío de liderazgo y representatividad local por lo que se explica la amplia emergencia de nombres, siglas y candidaturas, como en el caso Tupiza, que no la excepción, mostrando una sugerente mixtura entre muchas contradicciones.

Entonces, podemos ingresar en un segundo elemento de comentario, el cual se refiere a lo que alguien nombró como los taxipartidos. En esta ocasión, nuevamente este mecanismo de lograr una participación en espacios electorales no queda al margen y es que, aquí convergen esas contradicciones en varias, no todas, de las candidaturas presentes. Para ello, es menester ineludible apelar a las ideologías políticas, o por lo menos a las tendencias que puede tener una sigla en específica. Así, identificamos candidaturas totalmente opuestas a la sigla que les acoge y peor aun de la cual desconocen su sentido y horizonte político; porque aquí lo que interesa es candidatear a como dé lugar, al estilo de El Príncipe y su “el fin justifica los medios”. Con este punto de partida, enmarcado en una contradicción sobredeterminada, ¿qué podemos esperar de la gestión como tal? ¿cuál será su horizonte?

Avanzando hacia las propuestas políticas, al parecer las condiciones establecidas han logrado que, casi siempre, el electorado defina su voto con mínima o nada de información, es decir que muy pocas veces se conocen, realmente, las propuestas de cada candidatura y más bien, entre otros motivos, se apela a una lógica, casi, caudillista, de elegir según la persona candidata. Afortunadamente, tenemos algunos días para poder conocer las propuestas presentadas ante el Tribunal Departamental Electoral (TED) Potosí (https://potosi.oep.org.bo/procesos-electorales-y-consultas/democracia-representativa/elecciones-subnacionales/elecciones-subnacionales-2026/) y poder emitir un voto informado y consciente. Pese a este reparo, aun queda el cuestionamiento a las propuestas electorales, que en la mayoría se transfiguran de propuestas a promesas, con toda la carga demagógica que esta palabra tiene.

Respecto de los programas de gobierno, es importante considerar la forma en que estos han sido construidos, ya que, en muchos de los casos, representan a obras recurrentes y obligatorias que no se pueden omitir en una gestión municipal (educación, salud). Por otra parte, queda pendiente saber si se ha realizado un levantamiento de información diagnóstica que identifique las principales necesidades, desde un nivel de urgencia, como ser la calidad del agua que se consume. También encontramos otras propuestas, al estilo de mega obras, que, partiendo del techo presupuestario municipal, pueden ser proyecciones utópicas si solo se enmarcan en los recursos con que cuenta el municipio. Entonces, algo estratégico para avanzar en el análisis de las propuestas electorales, es que las/os candidatas/os expliquen, no solo el qué sino, el cómo concretarán estas obras, solo así podrán avanzar de la demagogia de las promesas a verdaderas propuestas de gestión de gobierno municipal.

Entendiendo los aspectos adversos a la gestión municipal, no podemos dejar de lado las limitaciones presupuestarias y la priorización de obras, que en muchos casos dependen de un consenso entre distritos. Por otra parte, también debemos indicar que, para lograr cambios significativos, cinco años pueden quedar cortos por lo que la proyección debería ser en un mediano y largo plazo, siempre considerando un plan estructural y continuado, más allá de quién esté a la cabeza del municipio. Con este marco, podríamos mencionar algunos aspectos sugerentes para considerarse en la gestión municipal:

  •     Identificación y apuntalamiento de la vocación/matriz productiva municipal.
  •     Priorizar, la potencialidad de, la identidad y la cultura chicheña, en todas sus etapas hasta la actualidad, con una proyección más allá de la circunscripción municipal y erradicando la folklorización de los últimos tiempos (incluye políticas educativas para avanzar el fortalecimiento identitario desde políticas públicas con enfoque intergeneracional).
  •    Avanzar hacia un municipio agroecológico, considerando (cuestionando) seriamente el aporte, o no, de la minería. Sabiendo las duras consecuencias que trae al medio ambiente y, solo como ejemplo, a la contaminación del agua con sus daños directos y colaterales.
  •    Trabajo mancomunado con los municipios chicheños, para proyectar iniciativas compartidas como ser, en el turismo, la ruta de la Nación Chichas; que además incide en el fortalecimiento identitario, territorial y poblacional.
  •    Recuperación de áreas verdes, al estilo de los parques urbanos si se trata de la ciudad, o de la preservación de otros lugares turísticos, fundamentalmente el Eco-parque encantado con todo el potencial que encierra.
  •   Preservación y recuperación del, diezmado, patrimonio arqueológico, histórico y arquitectónico que queda, como memoria tangible de lo que fue Tupiza (urbe) y sus comunidades.

Seguramente, estos, y otros planteamientos, se encuentran presentes en las propuestas de las/os candidatas/os a la alcaldía. No obstante, es fundamental tener la proyección de municipio que estructure los criterios y obras a realizar. Las gestiones y obras parche, deben avanzar hacia un proyecto de municipio en un largo plazo, bajo lógicas de planificación global, atendiendo necesidades urgentes, pero sin dejar de lado el horizonte al que queremos avanzar, teniendo presente, también, las demandas históricas como la departamentalización de los pueblos del sur, que, bajo el contexto actual, se replantea y cobra vigencia en la reconstitución y autonomía de la Nación Chichas.


lunes, 23 de febrero de 2026

KIWIS DANZANTES

 

Foto: José María Humerez

Nuevamente, sentados a la espera de uno de los manjares de la abuela (bien apetecidos y esperados), se va conformando un espacio de intercambio de vivencias de otros años, a manera de las tan necesarias historias orales, donde  este pequeño tiempo de la niñez tenía mucha significancia. Así, sin saber cómo ni por qué, nos encontrábamos sentados en la cocina viendo logrado este espacio para escuchar a la mamá grande, sin importar que sea una primera o quinta vez de estas historias que nos permitían tener viajes imaginarios y conocer otros lugares distantes y lejanos en nuestra temprana edad. Esta vez, junto a las palabras de la abuela, nos dirigimos hasta un lugar acogedor del territorio chicheño lleno de montañas y otras magias, cuando se acercaba el ocaso del día. Ya ubicados y localizados en el espacio o lugar correcto, el relato que ella titulaba como los Kiwi Kiwis concurría de la siguiente manera:

Una vez, en medio de las idas y venidas, por los campos de territorio chicheño, nuestra abuela había sido alcanzada por el final del día y tuvo que buscar algún refugio para este tiempo de sueño. Horas después, a tiempo de aproximarse la salida del sol, y cubierta por una brisa fría, se dio cuenta que era tiempo de despertar y seguir el camino que le planteaba el nuevo día. Así, pudo percatarse que se encontraba en la cima de una montaña hasta donde, desde lontananza, se acercaban los rayos del sol. Pero las acciones mecánicas y recurrentes del astro no fueron lo más llamativo, para ella, esa madrugada sino que pudo advertir la aparición de un grupo de pajaritos, graciosos en su aspecto y llamativos en su comportamiento, los cuales comenzaron a salir de algún rincón en consonancia con el acercamiento de los rayos solares. Así, luego de encontrarse todos reunidos comenzaron a formar una, especie de, ronda estirando las pequeñas alitas en un ademán de tomarse de las mismas. Posteriormente, empezaron a bailar en círculos, a manera de ronda tomados de las “manos”, acompañados por su propio canto que parecía decir “kiw, kiw, kiw, kiw/ kiw, kiw, kiw, kiw”; de esta manera proseguían con su recibimiento del nuevo día hasta que sentían posarse sobre ellos el calor del sol, para inmediatamente tirarse al suelo de espaldas permaneciendo estáticos por algún tiempo. Por último, se levantaban raudamente para escapar y desaparecer por los mismos caminos, tal vez en el intento de borrar sus huellas. Lo que estos singulares danzarines no se había percatado, es que en esa ocasión habían tenido una atenta observadora de dicho baile, casi ritual, que llevaría consigo esta historia de vida para muchos años después compartirla con niñas y niños de nuevas generaciones que no tuvieron la oportunidad de tener estas experiencias que nos acercan con las maravillas y la magia de la naturaleza.

De esta manera, siempre conservé en mi memoria esta historia que nos contaba nuestra abuela Sabita, hace varios años atrás, en tiempos donde la simplicidad de la vida nos permitía apreciar este tipo de vivencias. Ya en tiempos contemporáneos, una vez tuve en mis manos la música de Luzmila Carpio para escucharla de principio a fin, en medio de canciones cargadas de muchas experiencias en el campo, logrando una sintonía entre el castellano y el quechua. Entre estas canciones advertí la presencia de un tema especial que titulaba “Presagio de los pájaros”, interpretado magistralmente por una capacidad vocal de la artista emulando el cantar de un importante número de aves existentes en nuestro territorio, con especial énfasis en el Departamento de Potosí. Entonces identifico, un canto conocido y guardado en mi memoria que decía “kiw, kiw, kiw, kiw/ kiw, kiw, kiw, kiw”; casi inmediatamente asocié este sonido con los narraciones de mi abuela, como si ella estaría nuevamente relatándonos su niñez en el campo. Entonces “rebobiné” el tema para escuchar este canto varias veces hasta percatarme de que la historia de los Kiwis Danzantes tenía cierto grado de veracidad y que estas singulares aves todavía rondan por algún lugar del mundo recibiendo al sol, no sé si cada mañana, pero brindándonos estas escenas, seguramente, inolvidables.

viernes, 7 de noviembre de 2025

SUIPACHA Y EL REDUCCIONISMO DEL BICENTENARIO

 

FUENTE: https://veteranosparacaidistasdemalvinas.blogspot.com/p/blog-page.html

El año 1810, los Estados republicanos eran inexistentes lo cual se reflejaba en la continuidad territorial y ancestral de la Nación Chichas el cual abarcaba las actuales provincias de Nor Chichas, Sud Chichas y Modesto Omiste, en Potosí, y se extendía hasta la actual Tarija y el norte argentino, principalmente. En ese contexto, se fue gestando el proceso de emancipación que tuvo como resultado la victoria de Suipacha, dentro del cual se articularon el ejército auxiliar, tarijeños, cinteños y chicheños, entre otros. Así, luego de la batalla de Cotagaita, de manera estratégica se logró la primera victoria armada en los campos de Suipacha, en lo que se denomina como bautizo de fuego del proceso independentista en el Alto Perú.

En reconocimiento a esta gesta libertaria, la Junta de Buenos Aires otorgó una medalla a los beneméritos con la leyenda “La Patria a los Vencedores de Tupiza”[i], omitiéndose el lugar real del suceso que fue en Suipacha y proyectándose a la localidad más importante y cercana, a decir de Tupiza, que además era el cuartel general del ejército patriota. En aquel tiempo, Chichas era una sola circunscripción territorial teniéndose otras localidades importantes como Santiago de Cotagaita. Justamente, muy cerca de esta última ocurrió la batalla final que terminó de sellar la independencia, lo que sucedió en Tumusla, con la derrota del último representante de la colonia, Pedro Antonio de Olañeta.

De forma contradictoria, la república significó el desmembramiento del territorio chicheño donde se terminó de separar Tarija y la provincia de Jujuy (en el norte argentino). De lo que quedó en Potosí, se comenzó la división en provincias y cinco municipios (Atocha, Tupiza, Vitichi, Cotagaita y Villazón). Fueron estos hechos los que, con el paso del tiempo, empezaron a afectar la identidad ancestral compartida, la chicheña, dando paso a formas más locales y reducidas que se fueron vinculando a procesos más contemporáneos y, hasta, globalizantes actuales. En tiempos contemporáneos, este devenir ha consolidado la separación de los municipios chicheños y hasta enemistándolos por motivos efímeros, desconociendo su origen común y precolombino.

De esta manera, con el paso del tiempo, parece que la historia, que debería ser compartida, representa solo a un espacio específico. Así, debido a miradas miopes la gran historia de la Nación Chichas cada vez es más reducida a niveles municipales donde se presenta una lógica de apropiación de las gestas independentistas como la batalla de Suipacha que se maneja como propiedad local. Esto mismo ocurre con Tumusla que se ve con lejanía y otredad desde otros municipios chicheños, que no sean Cotagaita.

Paradójicamente, el año del bicentenario, se emitió un Decreto Supremo que establece feriados departamentales, únicos para esta gestión, y que asignó el 7 de noviembre al departamento de Tarija. Esta situación desencadenó una serie de reacciones, la mayoría, basadas en desconocimiento de la memoria larga de los Chichas, matizada por elementos culturales e identitarios que trascienden la miopía republicana y plurinacional. En contraparte, la lejanía con la capital potosina también formó parte de la polémica, en medio de complejidades que nos llevaron a quedar circunscritos en este departamento, ante la debacle del proyecto del décimo departamento de Chichas/Chorolque.

Han pasado 200 años y, al parecer, las miradas reduccionistas se han ido fortaleciendo en el intento de apropiación de la historia, la cultura y la identidad, en medio de debates y pugnas ociosas que siguen profundizando las brechas dentro de un mismo territorio. Con lo antecedido, la batalla de Suipacha fue una victoria lograda gracias a la unidad de los pueblos y puede significar la reconstitución de la historia regional chicheña. De igual manera, luego de 200 años, debemos empezar a avanzar, también, hacia la reconstitución cultural, identitaria, poblacional y territorial de lo que fue, y sigue siendo, la ancestral Nación Chichas. Más allá, debemos retomar las banderas de autodeterminación que, aunque no sea como un nuevo departamento pero, puede consolidar (recuperar) su territorio autónomo.


(Comunidad de Puerto Loreto-Pando, 7 de noviembre de 2025). 

 


[i] Actualmente la medalla es el escudo oficial del municipio de Tupiza (Bolivia), además de ser utilizado por los jefes y oficiales del Regimiento 2 de Infantería “General Balcarce, hoy Regimiento Paracaidista 2 (Argentina).


lunes, 1 de septiembre de 2025

AUTOIDENTIFICACIÓN CHICHEÑA EN EL CENSO 2024

 

El año 2024 se llevó adelante el Censo Nacional de Población y Vivienda (CNPV) que tiene como objetivo recopilar datos estadísticos actualizados sobre la población, sus características demográficas, sociales y económicas, y las condiciones de sus viviendas, con el fin de contar con información precisa para la planificación del desarrollo, la formulación de políticas públicas y la adecuada asignación de recursos. En este sentido, se establecieron dos grandes grupos de preguntas, el primero destinado a las características de vivienda y el segundo a las poblacionales. Sin duda, los resultados del CNPV nos permiten contar con un importante bagaje de información para planificar el desarrollo en base a datos estadísticos correspondientes al momento del levantamiento de la información y con la posibilidad de realizar proyecciones hacia el próximo decenio.

Dentro del presente artículo nos centramos en los municipios pertenecientes a la ancestral Nación Chichas, y que se mantienen aún con elementos característicos dentro de este espacio, territorial, cultural e identitario. Así, incluimos a los municipios de Cotagaita, Vitichi, Atocha, Tupiza y Villazón quienes muestran dinámicas poblacionales diferencias y que debemos tener muy presentes. Dentro de los, principales, indicadores demográficos podemos encontrar que tres de los municipios: Cotagaita, Vitichi y Atocha han seguido un decrecimiento, habiendo reducido su población. Al respecto, estos tres municipios presentan un mayor porcentaje de residencia en área geográfica rural, lo cual puede incidir en fenómenos como la emigración para que se haya generado esta reducción poblacional. Por su parte, Tupiza y Villazón han tenido un leve crecimiento, que, no obstante, no era el esperado, siendo que en Tupiza solo se tiene 776 más habitantes y Villazón 4.434. 

Gráfico N° 1

FUENTE: Elaboración propia en base a datos del CNPV 2012 y 2024.

Los datos del gráfico 1 muestran dos problemáticas poblacionales, por una parte, el decrecimiento que repercute en criterios de redistribución de recursos públicos y de representación, en un mediano plazo a lo que se suma el envejecimiento poblacional más marcado dentro de los tres primeros municipios. Asimismo, se debe considerar los elementos que han incidido en el crecimiento tan bajo que se presenta en los dos que lograron un ligero crecimiento, que incluso pueden devenir en que en el próximo se tenga también un decrecimiento, convirtiendo a los mismos en espacios expulsores de población. 

Gráfico N° 2

            FUENTE: Elaboración propia en base a datos del CNPV 2024.


Respecto de la tasa de feminidad, se observa que, en casi la totalidad de municipios, las mujeres representan una mayoría, exceptuando Atocha. Respecto de los datos globales a los Chichas, la tendencia se repite, con un promedio de 50,8 % de mujeres frente al 49,2 % de hombres. Sin embargo, esta diferencia es mínima, pero permite erradicar percepciones equivocadas respecto de estas relaciones entre mujeres y hombres.

Al igual que el año 2012, para el CNPV se llevó adelante una campaña para promover la autoidentificación de la población, que reside dentro y fuera de los municipios chicheños, con la Nación Chichas. En este cometido, el INE ha publicado los resultados del total de personas autoidentificadas a nivel nacional de los cuales se tiene un total de 29.561. haciendo una comparación respecto del resultado del censo 2012 (59.479 personas autoidentificadas), se observa una reducción, de poco más del 50%. Esta situación puede ser considerada como un retroceso en el proceso de fortalecimiento de la identidad chicheña, lo cual amerita seguir reflexionando respecto de las vertientes y elemento que constituyen este aspecto sustancial para la reconstitución. 

Gráfico N° 3

             FUENTE: Elaboración propia en base a datos del CNPV 2024. 

Haciendo una desagregación a partir del área de residencia, urbano-rural, se observa que, sugerentemente, no existe una diferencia amplia entre estos dos grupos. Así, el 56% de quienes respondieron afirmativamente a la autoidentificación con la Nación Chichas viven en área rural y el 44% en área urbana. Esto nos permite desmontar la relación que se puede establecer entre la identidad y el lugar de residencia y que, más bien, nos abre un paragua interesante sobre los debates de la identidad que responde a construcciones sociales, históricas y culturales, entre muchas otras. Asimismo, se puede entender que el ser chicheña/ño tiene formas complejas de entenderse y que puede asumir esta categoría viviendo en una ciudad metropolitana o en una pequeña comunidad, lo cual aporta de forma importante a la intraculturalidad.   

Gráfico N° 4

          FUENTE: Elaboración propia en base a datos del CNPV 2024. 

El gráfico 4, muestra los grupos de edad que se autoidentificaron con la Nación Chichas, de esto podemos inferir que la población mayor a 29 años, suma el 57% del total, sin que el grupo entre 18 y 28 años quede lejos esta apreciación (15%). Con esta información se hace necesario trabajar en el fortalecimiento de la tradición oral, las tradiciones y costumbres regionales, así como el sistema educativo formal (currícula regionalizada) que fortalezcan la identidad chicheña en las nuevas generaciones y garanticen este arraigo en un mediano y largo plazo, ante la amenaza de la tecnología y la globalización. Esto último, también no obliga a identificar mecanismos adecuados a la población infantil, adolescente y joven que tiene mucho que ver con las nuevas tecnologías y las redes sociales, que es el espacio donde se vienen construyendo las identidad individuales y colectivas.

Los resultados de la autoidentificación que lanzó el CNPV 2024, nos abren una serie de elementos por analizar, además de cuestionar las posibles confusiones que suelen alimentar campañas de desinformación basados en el desconocimiento. Así, podemos mencionar que en el último tiempo se ha comenzado a vincular a la pertenencia a una nación indígena originaria con ser militante de un partido o sigla político partidaria, sin embargo, este es un gran error de apreciación y mirada limitada respecto de la construcción de las identidades. En este sentido, la Nación Chichas, como muestra la evidencia científica, pervive desde mucho antes del incario habiéndose mantenido vigente durante varios periodos históricos y superando amenazas permanentes, ya sea en la colonia, república y Estado Plurinacional. Este es el legado y significancia de la identidad chicheña, que en este siglo XXI se mantiene presente con nuevos derroteros que busquen el desarrollo de sus pueblos y habitantes, enmarcados en la autodeterminación como bandera histórica y objetivo compartido entre todas y todos.

No obstante, más allá de los datos identitarios que emergieron del CNPV 2024, quedan otros aspectos por analizar de forma desagregada, por ejemplo, la razón del decrecimiento de tres municipios chicheños. El índice de pobreza que tiene nuestra población además de acceso a servicios básicos, nivel educativo, envejecimiento poblacional e informalidad laboral entre otros. Quedan pendientes todos estos indicadores que nos permitan tener una mirada más completa respecto de la realidad de nuestra población chicheña, la cual permita delinear políticas públicas que atiendan las principales necesidades identificadas a partir de los datos del censo y, consecuentemente, planificar el desarrollo a nivel municipal y, cómo no, regional.


Comentarios sobre los resultados del Censo 2024 y la autoidentificación con la Nación Chichas ACCEDER

Acceda a las fichas de los municipios chicheños, Censo 2024, AQUI