En varios países de
Indoamérica, el mes de agosto viene cargado de una de las celebraciones
rituales más importantes del calendario agrícola. Agosto es el reencuentro y
reconocimiento de Pachamama, quien nos permite contar con la productividad en
equilibrio y garantizar aspectos determinantes como la seguridad y soberanía
alimentaria. Así, durante todo el octavo mes del año, en las comunidades
urbanas, y principalmente, rurales se lleva adelante una serie de celebraciones
y homenajes a la madre tierra, donde se brindan ofrendas de alimento y fertilidad
como una retribución y agradecimiento por los dones de vida que nos brinda
permanentemente. Entonces, encontramos lugares sagrados, denominados mojones,
apachetas o wak’as, donde se llevan adelante los actos rituales como la
corpachada donde se alimenta a la tierra con una serie de elemento simbólicos
de fertilidad y fiesta en preparación para el ingreso del tiempo húmedo y la
realización de la siembra o el wake. Las celebraciones de agosto,
demarcan un tiempo bisagra entre el tiempo seco, que va terminando, y el tiempo
húmedo que viene cargado de fertilidad en la tierra y que, también demarca la
llegada de la primavera, con toda su carga simbólica.
No obstante, en Bolivia, durante este mes, también tenemos otras fechas sugerentes que podríamos considerar. Primero, se tiene el 2 de agosto, creado como el “Día del indio”, que nos remonta al 2 de agosto de 1937, cuando fue establecido por decreto del presidente Germán Busch para honrar a la población rural, conmemorando la fundación de la escuela de Warisata y la muerte del líder Juan Huallparrimachi. Esta fecha, posteriormente, fue antecedente para llevar adelante políticas como la firma del decreto supremo de la Reforma Agraria, en 1953, denominando el “Día del Campesino”. El año 2007, se promulga el Decreto Supremo No. 29216 que cambia el denominativo por “Día de la Revolución Agraria”. Esto último como un reconocimiento del aporte de la población rural, indígena y campesina, a la sostenibilidad de la producción agrícola además del tiempo en el que se había posicionado a la población indígena y campesina como central para la construcción del Estado y de las políticas públicas, lo cual decantó en la constitución del Estado Plurinacional y todas sus implicancias el año 2009 con la promulgación de una nueva Constitución Política.
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