lunes, 26 de julio de 2021

TUPIZA, DENOMINACIONES Y APELATIVOS

Creaciones EvA Tupiza.

El milenario pueblo de Tupiza, originario de la Nación Chichas, tiene y ha tenido la cualidad de ser reconocida con varias denominaciones y apelativos en los diferentes periodos históricos por los cuales ha subsistido pese a las diversas coyunturas y condiciones que, incluso, llegaron a afectar en ciertas características socioculturales e identitarias. En este sentido, es importante que Tupiza como, actual ciudad intermedia, todavía lleve consigo los aspectos necesarios para tener cierta peculiaridad dentro de Bolivia ya sea por hechos de su historia o por el aporte de las personas oriundas de este lugar. Con lo mencionado, y ya entrado el siglo XXI, podemos hacer un repaso de algunos nombramientos que recibió y los consecuentes efectos que quedan hasta nuestros días:

PRIMER CIUDAD COLONIAL DE BOLIVIA. En medio de un entramado y entrampado debate, hasta la actualidad y desde 1968, se celebra el 4 de junio de 1574 como la fecha de fundación colonial de Tupiza con lo que, directamente se pierde el apelativo de ser primer ciudad. Todo ello en desmedro de. 30 de octubre de 1535 como la verdadera fecha fundacional española, según se dice en la acera de en frente. Esta situación ha dividido en grupos de investigadoras/es en una especie de dos bandos, que alguien llamó los almagristas y fuentistas. No obstante, más allá de este anquilosado y ocioso debate, en tiempos de descolonización, se hace necesario despojarnos de fechas nefastas contra nuestros pueblos y más bien enaltecer otros tiempos donde las luchas históricas de la población de la ancestral Nación Chichas, junto a otros pueblos, retomaron la libertad derrotando al yugo español.

LA PATRIA A LOS VENCEDORES. Como un merecido reconocimiento a la saga ocurrida en los campos de Suipacha, el 7 de noviembre de 1810 en el denominado bautizo de fuego de la independencia, la Junta Gubernativa de Buenos Aires encargaría la entrega de un emblema donde se consigne la frase “La patria a los vencedores de Tupiza”. Esta frase está presente dentro del escudo oficial del, actual, Municipio de Tupiza y es utilizado formalmente en membretados y otros. No obstante, esta expresión puede reducir la gesta libertaria, atribuyendo esta victoria a un solo lugar dejando de lado la representatividad que la Batalla de Suipacha tiene para toda la región chicheña y que podría ser una gran fecha de integración del territorio ancestral, posiblemente replanteada como “La patria a los vencedores de Suipacha”.

LA JOYA BELLA. Este apelativo es uno de los más reiterados por personas de diferentes latitudes y es la carta de presentación del poblado en diferentes contextos. No obstante, queda la interrogante sobre el origen de dicha mención “Tupiza, la joya bella de Bolivia”. Se dice, por ahí, que en el paso de Simón Bolivia por tierras del, anterior, Alto Perú, dentro del proceso independentista, hizo su marcha por Tupiza quedando embelesado por sus parajes; a consecuencia de ello cuando se alejaba en el horizonte de dicho lugar alguien lo hoyó exclamar “esta es mi joya bella”, por lo que ahí surgiría que Tupiza es la joya bella de Bolívar.

EL CULTO PUEBLO. Que en el último tiempo ha dejado de ser recurrente, apela a otras épocas donde se tenía una mirada vertical diferenciada entre lo “culto” y lo “inculto” otorgado por sectores sociales que se creían dueños de esta atribución calificadora. Sin duda una lógica muy cercana al colonialismo interno, con aires señoriales, que terminaron minimizando el gran aporte de los conocimientos ancestrales de los pueblos indígenas como ocurre en muchos otros lugares bifurcados en una supuesta civilización y barbarie. Posiblemente, aquí se tenga una vertiente de la denominación como Capital Cultural de la Juventud otorgada por la UNESCO y que sirvió como un nuevo aire al “culto” pueblo de Tupiza.

Con seguridad quedan otros nombramientos y apelaciones para Tupiza, pero dadas las actuales circunstancias en las que estamos inmersos, sería interesante sumar un reconocimiento, que solo puede ser resultado del compromiso y voluntad de todas y todos; donde podamos llegar a convertirnos en “TUPIZA, PRIMER MUNICIPIO 100% VACUNADO DE BOLIVIA”, sin la necesidad de forzados antecedentes o calculados efectos.

viernes, 4 de junio de 2021

TUPIZA, APORÍAS FUNDACIONALES


El debate sobre la fundación de Tupiza, parece haber tomado fuerza otra vez, luego de varios años de letargo y silencio. Sin embargo, es cuestionable la posición de las personas que asumen la historia de manera ligera y poco rigurosa. En este cometido lo que manda la costumbre es uno de los elementos más nocivos que terminan nublando nuestra perspectiva y sentido crítico, encerrándonos en una reproducción automática, como si la misma no necesitaría una reflexión mínima o un basamento argumentativo, aunque sea muy básico. De esta manera, al mejor estilo estudiantil, estimamos qua ante la disyuntiva y la duda sobre un, susodicho, lugar llamado Tupiza y su fundación, para cualquier persona con acceso a internet (lo cual podría tener algún sesgo generacional, respecto de personas adultas mayores), resulta extremadamente simple ingresar en el buscador y responder a esta cuestionante. Como resultado encontraremos, una fuente básica, Wikipedia que nos dice: “La ciudad se encuentra en el territorio ancestral de los Chichas. Se cree que la ciudad habría sido fundada entre fines de 1535 y enero de 1536, como base de aprovisionamiento para la expedición de Diego de Almagro a Chile”. Por tanto contamos con un primer dato generado por los medios más disponibles e inmediatos de nuestros tiempos.

 

Y no nos referimos a un lapso en el que ocurrió algún suceso en territorio tupiceño, sino que otra vez se desata un debate que quedó en la somnolencia por algún tiempo: ¿cuándo se fundó Tupiza? En los albores de 1974 sucedió un debate en torno a la fecha en que este lugar había sido “fundado” por lo españoles, apelando a una categoría muy poco aplicable a la realidad de una sociedad mucho más antigua que la utilización de tal apelativo vinculado a los procesos de sometimiento y colonización por parte de dichos personajes. En esta perspectiva se desencadenó un debate respecto de cuándo fue el momento de desencuentro entre españoles y Chichas originarios localizados en Tupiza, territorio ancestral de una Nación y habitado por mucho tiempo previo a este hecho. Así, se fueron barajando fechas como los finales de octubre de 1535, con la llegada de Diego de Almagro y su avanzada compuesta por Juan de Saavedra incluso antes de esta fecha, algunos meses después de Paria en el actual Departamento de Oruro. En contraposición estuvo junio de 1574 con el paso de Luis de Fuentes y Vargas que se constituyó en autoridad formal de este territorio, Corregidor de los Chichas, para tiempo después seguir hacia Tarija y fundar dicha población, exactamente un mes después (4 de julio de 1574).

 

Con estas consideraciones, entre 1535 y 1574 estamos hablando de una diferencia de 39 años, misma que no es una cifra menor. Bajo esta lógica, en el caso de asumir la “fundación” ocurrida en 1574, dejaríamos de lado el apelativo de ser la primer ciudad de, la actual, Bolivia fundada por españoles, con las connotaciones respectivas, ya sean positivas o negativas. Por otra parte, debemos considerar que, ni para 1535 ni 1574, no existe ninguna documentación específica que corrobore una supuesta fundación de este poblado preexistente a la llegada de los colonos. En este cometido, diferentes investigaciones han pretendido esclarecer de la mejor manera esta incertidumbre, otro motivo más que llevó a que se desencadene el debate en torno a la verdadera “fundación” española de Tupiza, que para el presente año nos llevaría a cumplir 447 o 486 años. Así, en las redes sociales ha surgido similar pregunta que incluso se vio reflejada en publicidad del Gobierno Municipal de Tupiza, y otras instituciones, donde se cita los 447 aniversario (CDXLVII como se suele presentar), con los bemoles antes referidos que resultarían en una imprecisión del dato. No obstante, siguiendo un sentido lógico, tendríamos nuevas contradicciones al tratar de concatenar el “4 de junio” con 1535 ya que lo correcto sería, a fin de cuentas, conmemorar esta “fundación”, aproximadamente, el 30 de octubre de cada año (en concordancia con la fecha completa de 30 de octubre de 1535).

 

Con lo descrito, vamos en un contrasentido entre la historia fáctica y la costumbre, asumida desde hace apenas 53 años (1968), donde se conformó el Comité Pro IV Centenario y se comenzó con esta argumentación a partir de cálculos azarosos y aventurados. Así, basados en revisión hemerográfica, previo a ese año (1974) no existe constancia de celebración alguna en un 4 de junio, sino la que comenzó en dicha gestión con la visita del Presidente de facto Hugo Banzer Suarez (1971-1978). Así, hemos ido dando un paseo por datos históricos, todavía no comprobados, que nos permiten seguir entre la polémica y la especulación respecto de la “fundación” de Tupiza. Entendemos que existe una diferencia de 39 años entre un 1535 y 1574, lo cual repercute en antigüedad del poblado español además de cierto denominativo. Asimismo, en un sentido crítico de nuestra historia y siendo rigurosos con el análisis, debemos entender que la aceptación de alguna fecha de fundación española significa, también, aceptar el sometimiento del aguerrido pueblo chicheño, reduciendo una historia milenaria a solo unos cuantos cientos de años.

 

Tupiza, como parte fundamental de los Chichas, deviene de mucho tiempo atrás como un poblado organizado y estructurado sin ninguna necesidad de esperar la venia de opresores que nos otorguen la cualidad de existir. El desencuentro ocurrido, ya sea en 1535 o 1574, no es nada más que una ruptura en la línea de desarrollo propio como sociedad, constituyéndose un periodo de oscurantismo para la Nación Chichas. En este sentido, Alfredo Domínguez nos ha dejado, entre líneas, uno de los mejores datos para develar este debate diciendo “Los genios de la tierra / Lo han modelau / Con cerros colorados / A cada costau […] Y el silvo del Wichico / Ha colaborau / Pa’ llamarle Tupiza/Pueblito encantau”. Así, se apela a fuerzas superiores que fueron las creadoras/fundadoras de Tupiza; sentido similar que manifiesta Mario García en el libro “Tupiza… Leyenda y Poesía” (2001). Es igual de contundente el criterio de Iván Barrientos en el libro “Crónicas de Tupiza” (2012) donde expresa: “Tupiza, [y] su importancia va más allá de la Independencia o del Coloniaje. ‘Tupiza existe desde tiempo inmemorial. La fundación del 4 de junio es un mito”.

 

En este sentido, se tienen una serie de autores “clásicos” de la historia y acontecer que nos dan luces sobre el devenir de la región chicheña que han venido trabajando y escribiendo sobre esta controversial fecha. Entre estos podemos mencionar a: José de Mesa, Teresa Gisbert, Carlos Mesa “Historia de Bolivia”; Edgar Ávila “Historia de Tarija I”; Rosa Espada “Nueva Geografía de Bolivia”; Alfonso Crespo “Los Aramayo de Chichas”; Edgar Murillo “Tupiza Nacimiento, Conquista y Fundación”. Estas/os autoras/es han aportado valiosamente, entre otros más, en este debate. Sin embargo en el último tiempo ha surgido una nueva corriente, vinculada al proceso de Reconstitución de la Nación Chichas, que cuestiona seriamente la fecha de fundación incluso llegando a considerar la anulación total del 4 de junio de 1574 como fecha de fundación de Tupiza, apelando también a criterios estructurales como la descolonización. Así encontramos a Mario García, Freddy Tarcaya, Hebert Peredo, Humberto Vacaflor, Rodolfo Soza, Leonardo Vargas, entre otros. Este planteamiento también interpela a la mirada señorial de la historia de Tupiza, la cual ha relegado e ignorado el aporte de los pueblos y comunidades de la región llegando a exacerbar sentimientos fuertemente etnocentristas y cargados de discriminación hacia los otros pueblos chicheños como ser Villazón, Cotagaita, Atocha, y Vitichi.

 

En último caso, superando el sentido lírico o literario que se podría estar considerando en este momento, apelamos finalmente a fuentes formales u oficiales; a decir de la Carta Orgánica del Municipio de Tupiza, aprobada en grande y en detalle, donde a raíz de esta polémica innecesaria, se ha determinado anular la fundación de Tupiza y se reconoce el mes cívico aniversario a todo noviembre donde destacan el 7 de noviembre, la Batalla de Suipacha y primera victoria de los patriotas en el Alto Perú dentro de la Guerra de los 15 Años; además del 17 de noviembre como la fecha de Refundación de la Nación Chichas. Después de algún tiempo se reabre esta cuestión, que fluctúa entre los 47 o los 86, lo que amerita trabajos investigativos, aún más rigurosos, donde nuestras instituciones sean punta de lanza para dejar de asumir fechas e imprecisiones que solo generan contradicciones en nuestra historia regional incluyendo las mismas como datos oficiales. Por otra parte, es muy posible que, enmarcados y acostumbrados a la coyuntura, dentro de 17 años (es decir 2035), tengamos mucha gente afiliada y defensora de 1535 como la verdadera fundación de Tupiza, aprestándonos al V Centenario de existencia como principal motivación exacerbada. Con todo esto, parece que hemos hecho una apología de una “fundación” al dedicar, nuevamente, varios párrafos tratando de explicar algunas falacias de nuestra historia; en resumen, una aporía.

martes, 18 de mayo de 2021

MUSEO TEMÁTICO DE LA NACIÓN CHICHAS

Museo privado en Tupiza

Tupiza, como parte neurálgica de los Chichas, ha sido merecedora de varios reconocimientos y nombramientos que la diferencian de otros lugares del país. Con ello cuenta con un potencial turístico que se pretende seguir impulsando a partir de iniciativas privadas que permeen al resto de la población en cuanto a ingresos y beneficios económicos para mejorar de manera colectiva. Así, el tipo de turismo con el que se cuenta es el ecoturismo con paseos al aire libre para disfrutar de los paisajes naturales, amanera, también de turismo de aventura, destacando la caballería con que se cuenta en esta parte con espacios como el Eco Parque Encantado que va cobrando vigencia, luego de una lucha por validar este proyecto dentro del municipio para concretar este espacio como un área protegida que alberga flora y fauna muy particular e incluso única en su especie. De esta forma se viene aprovechando de los recursos de la naturaleza en cuanto a los parajes naturales existentes en la región.

 

No obstante, este tipo de turismo debe competir con espacios vecinos, como los de Uyuni, que han logrado posicionarse como uno de los sitios más importantes para la ventana turística nacional de trascendencia internacional. Frente a ello, dentro de la problemática, existe otra situación que reduce aun más el atractivo turístico en referencia al poco criterio de conservación, mantenimiento y desinterés de autoridades y privados por precautelar por mejores condiciones en los lugares catalogados como turísticos de la región. En este acápite cobran mayor relevancia los sitios arqueológicos que además de estar desatendidos año tras año permanecen bajo el riesgo de destrucción natural o fortuita. Así, al realizar la visita a estos espacios nos encontramos con escenas lamentables que fluctúan entre la decadencia y el descuido comenzando de su limpieza mínima. De esta manera, la industria sin chimeneas parece ser solo un pretexto de ganancia sin responsabilidades de contraparte de ninguno de los actores involucrados en el área. Incluso, podemos hablar sobre la situación de construcciones patrimoniales que van en decadencia junto al paso del tiempo, contándose con los otrora condados, marquesados y haciendas coloniales y republicanas que se van deteriorando día que pasa, si es que todavía siguen en pie; lo que denota la pérdida de una parte de nuestra memoria histórica de esta región sureña del país.

 

Como son conocidos, los elementos históricos y etnográficos de la región también son un gran aspecto por revalidar y canalizar hacia un proyecto que pueda ser otro foco de atención para propios y extraños. En este sentido, nos encontramos frente a diferentes y variadas etapas históricas de los Chichas que han destacado por si mismas en la línea del tiempo. Así podemos mencionar a los Chichas precolombinos (con restos arqueológicos variados), asimismo están las sociedades coloniales y republicanas con condes y marqueses, después se cuenta con la época independentista (Batallas de Cotagaita, Suipacha y Tumusla principalmente), también se tienen las campañas de la caballería chicheña en la Guerra del Pacífico y del Chaco, principalmente. En otra línea tenemos, a personajes de trascendencia nacional como Felipe Rivera, Alfredo Domínguez y Víctor Agustín Ugarte que demarcan otro aspecto relevante para la región. De igual manera se cuenta con lo que se entiende como producción diversa (a manera de mediateca) donde se encuentre material bibliográfico, hemerográfico, de sonido y audiovisual entre otros. Asimismo, nos encontramos con un espacio etnográfico contemporáneo donde se encuentra lugar para lo costumbrista y otras facetas culturales de la región entre los siglos XX y XXI donde destacan las tradiciones de la región. Con todos estos factores sería pertinente conformar el “Museo Temático de la Nación Chichas” con estos y más ambientes donde se condensen los hechos más representativos de los Chichas a partir de una recolección de los materiales, hasta ahora, dispersos en propiedad de pobladores en su generalidad sin ningún beneficio para la comunidad. Claramente, con la concreción del museo se puede asegurar la vigencia y funcionamiento responsable del mismo, así como la catalogación y resguardo de los materiales con los que se vaya a contar.

lunes, 26 de abril de 2021

TRINCHERAS LIBRESCAS


Durante la historia de la humanidad, relativa y minúscula ante el inimaginable universo, ocurrieron varios momentos donde las motivaciones más inexplicables llevaron a que grupos extremistas, fanáticos y fundamentalistas, entre otros, practiquen un hecho totalmente reprochable como ser la quema de libros. Así podríamos considerar causas políticas y religiosas, entre las principales, que primero incendiaron las mentes de las personas y luego hicieron lo mismo con los textos que no comulgaban con sus preceptos. En casos peores, también sabemos que, incluso, las propias personas también fueron quemadas, luego de haber sido consideradas como bestias o salvajes, en otros tiempos, con sentimientos que perviven hasta la actualidad donde igualmente solo alcanzan a destruir símbolos y emblemas en reacciones maniqueas que podrían ser explicadas por la contradicción entre civilización y barbarie, donde con una reflexión mínima nos permite concluir quién es quién en este entramado.

 

Luego de haber sobrevivido al oscurantismo, y no solo el religioso o científico, las sociedades humanas continuamos amparadas por los refugios del alma como son los libros, los que no pudieron ser callados por sectores reaccionarios y los que continúan reivindicando la amplias y complejas realidades actuales con raíces ancestrales. En ese marco, parecería que, en el mundo, cada vez hay más libros y menos lectoras y lectores, lo que hace que nos preguntemos ¿es prudente seguir escribiendo?, planteando otro de los temores de simples escritores y afectando también hasta a grafómanos. Pero esos son los dilemas existenciales del oficio de escribir ante un escenario algo hostil que, de cuando en cuando, otorga algunas satisfacciones.

 

Este año, enmarcados en un panorama pandémico y cuasi pos-apocalíptico, los libros resurgen como una especie de salvavidas que nos permiten, nuevamente, viajar imaginariamente por mundos lejanos y por los, supuestamente, inexistentes, rompiendo así con las limitaciones espaciales que se ahondaron aún más con el confinamiento, solo visto en libros de mundos distópicos y bizarros. Pero contra todo intento de limitación y control por parte del sistema y sus agentes, los libros han irrumpido con una serie de eventos, a manera de fisuras que muestren luces en medio de la oscuridad pandémica. Los espacios públicos fueron re-tomados para permitir un lugar a la imaginación de todo público ya sea en ciudades capitales e intermedias, tendiendo puentes con la libertad que nos permite la lectura y la imaginación. Que los libros se sigan constituyendo en estos factores de liberación respecto de lo intentos de adormecimiento del sistema y su eventual oscurantismo, donde en medio de este panorama ingresa también el factor tecnológico que juega una parte importante en el adormecimiento de la conciencia crítica introduciéndonos en un ensimismamiento, del que todavía no hemos visto las consecuencias reales. Con todo ello, el mundo libresco sigue con varias luchas de resistencia, en tiempos más o menos hostiles, con la amenaza permanente de tener que lidiar con el oscurantismo fundamentalista cada cierto tiempo y el legado de Alejandría en nuestra trinchera.