lunes, 15 de diciembre de 2014

TAMALES CON LLAJUA



Es bien sabido que los procesos culturales vienen muy asociados a las construcciones sociales, por lo cual también son construidas, deconstruidas y modificadas parcial o completamente en el paso del tiempo. Desde este punto de partida debemos realizar un paseo gastronómico por diferentes latitudes del país donde se ubica un alimento del mismo nombre, pero con características diferentes en mayor o menor proporción. Nos referimos al “tamal”, que se encuentra en lugares como Tupiza, con una masa hecha de maíz pelado y relleno con charque y otros ingredientes; en Tarija lo encontramos similar aunque varía en el cuero de chancho (que según las abuelas en Tupiza era preparada con este mismo elemento en años pasados, siendo este el preparado original) que forma parte sustancial en su preparación que además consta de dos segmentos que cuentan con una parte media, lo que inspiró frases como “linda cholita cintura y tamal”. Por último, llegamos a Santa Cruz donde este mismo platillo más bien es parecido a lo que en este lado conocemos como huminta, pero que de todas formas es nombrado como tamal; todo este bagaje se amplía aún más si nos remontamos hasta México donde la variedad se agranda considerablemente. Así, con esta primera aproximación nos topamos con una dificultad en cuanto a una pretensión de patrimonializar este bocadillo tan peculiar en tierra chicheña.

En la misma línea que busca identificar cualidades y particularidades chicheñas, nos encontramos con la caballería chicheña que no podría tener un sentido ni explicación si eliminamos los encuentros y desencuentros con los colonos españoles que trajeron consigo estos equinos para que ahora sean parte fundante de nuestra identidad. Pero con este tipo de ejemplos solo se busca mostrar la movilidad y dinámica de las culturas que se van transfigurando en base a las realidades y contextos del devenir de la historia, en base a lo cual se construyen las bases identitarias. Aquí jugamos con aspectos como las relaciones de la intra e interculturalidad que demuestran desde una categorización muy actual esta misma condición de los relacionamientos y conflictos entre culturas, e incluso dentro de una misma cultura. Pero este tipo de estrategias son las que permiten mantener vigente a un grupo cultural dentro de un entorno tan complejo y variado como el boliviano donde se considera a este aspecto como uno de los principales baluartes de nuestra riqueza inmaterial.

Con seguridad lo que se conoce actualmente como la cultura chicheña es producto del encuentro de muchas vertientes que influyeron en lo que entendemos en la actualidad como estas subjetividades e identidades colectivas. Así, encontramos aspectos originarios, coloniales, republicanos, transfronterizos y contemporáneos entre muchos otros; los cuales vienen deconstruyendo y replanteando a cada momento la cultura chicheña actual. Asimismo, los actores involucrados en este cometido son los principales responsables de fluctuar entre la estática romántica y lírica de esta línea o más bien convertirla en una actividad permanente unificando lo autóctono y la estilización moderna acorde a las realidades actuales. Así, en un evento propiciado por el Ministerio de Culturas se pudo apreciar a lado de los tamales tupiceños un plato de llajua, lo cual fue cuestionado por una inexactitud de la forma de comerlos; no obstante las costumbres gastronómicas o preferencias y gustos son simplemente eso y no se han constituido en normas rígidas y cerradas que empantanen una cultura en frivolidades como la manera correcta o no de comer un platillo tradicional. El buscar la innovación, ya sea desde el paladar, no significa un sacrilegio a una cultura que de por sí se encuentra lejos de un esencialismo abstracto y más bien puede estar presente de forma tangible en otros espacios que rompen con las limitaciones locales o regionales. El encasillamiento de elementos que pretenden ser impolutos solamente muestra un ensimismamiento innecesario que puede terminar sofocando las prácticas culturales y su relacionamiento con otras poblaciones y culturas. Este hecho, principalmente ha develado un sentimiento negativo de nuestra población que siempre busca el eslabón débil de cualquier cadena propositiva y gestión que se realice para la región lo cual puede devenir en una ruta perversa que nos vaya aislando de nuevas proyecciones, ya sean externas o internas. Así, otra vez debemos prestar atención a una frase muy llamativa del Himno a Tupiza, que dice “es la tierra soberbia la nuestra”; a la espera que transformar la misma en una apertura necesaria para poder ser gestores de esa histórica cultura que continúe produciendo y proponiendo, más que carcomiéndose y anulando lo avanzado. Esa llajua combinada con los tamales deberá ser el llamado de atención para continuar con una gestión cultural activa y dinamizada en espacios que rompan con la miopía a la que posiblemente nos vamos acostumbrando, con serios riesgos de etnocentrismo totalmente desacertado en estos tiempos de glocalización. 

lunes, 1 de diciembre de 2014

CERÁMICA EN LOS CHICHAS


Entre la serie de vertientes culturales existentes en los Chichas la cerámica ha tenido una fuerza dentro del territorio donde destacan localidades como ser Chagua y Berque que han mantenido vigente este arte por varias generaciones logrando captar muchos elementos simbólicos de la población al igual que la cosmovisión propia del lugar. Así, encontramos documentadas dentro de estas producciones muchas etapas de la historia cotidiana de los pueblos del sur. De igual manera, la cerámica encontrada en diferentes sitios arqueológicos quedan con el pendiente de ser estudiados a profundidad por técnicos especialistas en el área, lo cual con seguridad brindará nuevas e importantes luces sobre nuestra cultura, ante este vacío se debe reconocer los aportes de Dante Ángelo que ha trabajado al respecto, pero todavía queda mucho margen por seguir profundizando.

            Como parte de este reconocimiento a la región como creadora de productos cerámicos nos encontramos con eventos de importancia como el sucedido el pasado 2013 con el Tercer Simposio de Cerámica Tradicional y Artística; realizado en Tupiza y con participación de una serie de artistas vinculados a este ramo. Para esta realización se tuvo la participación del Museo Nacional de Arte dependiente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia quienes junto a la Escuela de Bellas Artes Alfredo Domínguez y otros apoyos lograron ejecutar este importante encuentro de artistas. Desde esta perspectiva nuevamente llegamos hasta los dos lugares citados, Chagua y Berque, hacia donde se dirigieron los participantes para conocer los procesos de elaboración y producción que se mantiene por muchos años, encontrándose en Berque con una vasija de siete metros de alto como una muestra de la gran capacidad que tienen los artesanos del lugar y como un icono de la representatividad en este espacio. Así, desde la visión urbana existen varias iniciativas que buscan promover aún más esta práctica como la existencia de la Asociación UCAB que trabaja con la producción de cerámica con identidad propia.


Dentro de la misma temática, como parte de los festejos por la Batalla de Suipacha y matizada por una exposición pictórica de artista tupiceños, el pasado 5 de noviembre se presentó en La Paz el libro “Tierra, Aire, Agua, Fuego y Arte” de la autora Nedda Ramírez Rivas donde se encuentra una serie de elementos para el análisis de la cerámica ya sea a nivel general así como en un espacio más reducido como el caso de Chagua con características propias y singulares. Así se hace una mención de la cerámica en la Nación Chichas donde se describe las distintas formas de entenderse este arte con las diferencias con otros espacios productores de cerámica en el país y el mundo. Desde este abordaje, el libro presentado se abre como una nueva propuesta de análisis y encuentro con los Chichas donde se vincula de forma integral varios aspectos de las vivencias cotidianas, donde se encuentran lo cultural- económico como aspectos complementarios de un mismo proceso productivo y que superan el mismo, por la perspectiva del libro. De esta manera, la cerámica en los Chichas es otro importante factor integrador de nuestros pueblos en ese intento de reconstituir la Nación Chichas donde la capacidad productiva estará muy ligada a la autonomía y la autodeterminación chicheña donde las mujeres brindan un aporte mayor desde este lugar. Este 1 de diciembre el Museo Nacional de Etnografía y Folklore (MUSEF) será el espacio donde nuevamente se presente este libro como un derrotero de arte y cerámica para introducir el conocimiento de la Nación Chichas en la actualidad.

lunes, 24 de noviembre de 2014

EL APRESTO DE LAS SUBNACIONALES

Con la victoria del Movimiento Al Socialismo (MAS) y Evo Morales como Presidente del Estado Plurinacional, reelecto, se prepara una nueva etapa electoral donde emergen los y las líderes regionales que pugnarán por las alcaldías y gobernaciones en todo el país. Bajo este panorama político, se viene considerando diferentes aspectos que se deberán tener en cuenta para lograr un espacio de “poder” que permita dar vigencia a uno u otro partido o agrupación ciudadana. Así, el MAS deberá consolidar su hegemonía en otros niveles de gobierno luego de la rectificación del gobierno nacional con más del 60% de apoyo electoral. Sin embargo, esta vez la figura del Evo Morales como líder de este partido ya no será la que sea embanderada para las próximas elecciones y en este caso se tendrá que identificar y seleccionar a los más idóneos para articular proyectos locales/regionales con el que se viene implementando a nivel nacional.

            Desde la otra opción se encuentran los opositores que buscan mantener la visión unificadora que les permita lograr victorias en estos niveles subnacionales y pugnar con el gobierno nacional lo que debería traer consigo la necesidad por negociar los proyectos de desarrollo que beneficien a los departamentos y municipios. Con lo sucedido el pasado 12 de octubre y el debacle de los intentos por conformar un frente amplio, y único, se tendrá que reconsiderar seriamente esta posibilidad como una opción real en el próximo marzo. No obstante, posiblemente este intento sea aún más complejo y complicado por la diversidad y amplitud de liderazgos que existen en todo el país los cuales llevan consigo intereses propios-sectoriales que incluso superan y quedan al margen de oficialismo y oposición. De esta manera, se va reconfigurando el apresto hacia las subnacionales que podrían matizar los colores del mapa electoral boliviano o por el contrario consolidar la, denominada, ola azul que por poco abarcó todo el territorio en la anteriores elecciones.


            La pluralidad de opciones en los niveles subnacionales son uno de los aspectos más llamativos donde, como dijimos antes, son la opción más interesante que demuestra, entre otras cosas, la madurez política que permite elegir al candidato más apropiado de acuerdo a las condiciones y realidad de cada lugar. Por otra parte, a más de la sigla partidaria queda como cualidad fundamental la trayectoria personal que se haya tenido con trabajo demostrado en beneficio del lugar por el que se candidatea. En el caso de tenerse una recurrencia oficialista se podría considerar que la capacidad de gestión es más fácil y coherente, pero esta realidad no siempre ha sido así como se vio en pasadas y presentes gestiones. Por el contrario, si se tiene un partido opositor o un tercero imparcial ciudadano se deberá recurrir a una capacidad de negociación y trabajo coordinado con otros niveles de gobierno para tener una gestión productiva con avances significativos en cada localidad. Con todo esto, todavía queda algún tiempo, de mucha expectativa, para conocer los nombres de los candidatos y candidatas que estarán presentes en las papeletas electorales del próximo marzo. 

lunes, 17 de noviembre de 2014

CELEBRAR LA NACIÓN CHICHAS

El anhelo histórico de los pueblos chicheños viene entendido y enmarcado en un amplio y complejo proceso socio histórico de esta población donde mujeres y hombres han dado su contribución determinante para que esta visión no se termine de diluir. Con estos presupuestos hace algunos años atrás se comienza a retomar fuertemente la bandera de la autodeterminación donde el marco normativo junto al contexto y coyunturas nacionales se eslabonan con el discurso de la plurinacionalidad que se formaliza estructurando además un nuevo Estado Plurinacional, donde se incluye la cualidad, con autonomías. Con estos avances, los pueblos indígenas cobran mayor relevancia en las relaciones de poder para comenzar a interaccionar de manera horizontal entre pueblos y entre culturas. Bajo este mismo lineamiento se incluyen aspectos como la intra-interculturalidad y la descolonización como pilares fundantes de la nueva sociedad y sus relaciones que vayan disminuyendo las brechas de desigualdad en un país incluyente y participativo, además de políticamente maduro.

            Sin los antecedentes y condiciones establecidas la lucha de los pueblos chicheños sería aún más difícil y compleja por la perspectiva propia que se tiene y que en este último tiempo se denomina Reconstitución de la Nación Chichas. Ciertamente, más allá de aspectos normativos, las subjetividades de aspectos como la identidad y el imaginario colectivo vienen precediendo a todo este planteamiento que simplemente identifica un momento histórico y constitutivo para posicionar un discurso y una agenda propia para poder construir mejores condiciones de vida para sus habitantes. Así, los aportes han venido desde varias vertientes y la raíz primordial ha sido y sigue siendo mantenida en las comunidades integrantes de nuestro territorio. Por lo demás, la ciudades capitales de las provincias chicheñas tienen un ritmo propio en cuanto al desarrollo y las maneras de entender el “ser chicheño y chicheña” donde incluso se han generado pugnas identitarias entre la afirmación y negación entendidas como diametralmente opuestas o ampliamente integrales de un mismo espacio.


Este 17 de noviembre se celebra el segundo aniversario de la refundación de la Nación Chichas que representa solo una memoria, casi, inmediata de un pueblo milenario y precolombino. Más allá de los planteamientos conceptuales y teóricos, la reconstitución requiere de la participación y compromiso de la diferentes poblaciones que integran esta gran comunidad teniendo como el requisito indispensable y fundante la integración con lo cual se logre hegemonizar y legitimar este proceso encarnado en sus habitantes. En poco menos de cinco años, se han logrado grandes e históricos avances donde se encuentra, primero, la superación de un pensamiento segregacionista, elitista y señorial respecto de la identidad e historia de los Chichas; posteriormente se tuvo una aceptación masiva de este planteamiento posicionando a los Chichas como una Nación siendo la misma la principal opción de lograr mejores condiciones de vida en nuestra región. La legitimación vino desde el aval de un gran número de organizaciones sociales e instituciones de todas las provincias que se comprometieron con este cometido. De forma paralela y complementaria, uno de los mayores logros fue durante la realización del Censo Nacional de Población y Vivienda 2012 donde se concretó un dato real respecto de la recepción y aprobación desde 58.651 voces que declararon su pertenencia a esta Nación y son el impulso para profundizar este proceso. Con seguridad, estos avances enfrentarán varios retos y obstáculos, los cuales deberán ser superados para seguir hacia adelante. Pero esta fecha simplemente debemos celebrar uno de los proyectos históricos más importantes y visionarios de las últimas décadas que deberá tener como siguiente objetivo cumplido la consecución de la autonomía dentro de un territorio integrado y más que nunca hermanado, en base a la participación inclusión y consenso en una construcción y trabajo horizontales como punta de lanza.