viernes, 4 de junio de 2021

TUPIZA, APORÍAS FUNDACIONALES


El debate sobre la fundación de Tupiza, parece haber tomado fuerza otra vez, luego de varios años de letargo y silencio. Sin embargo, es cuestionable la posición de las personas que asumen la historia de manera ligera y poco rigurosa. En este cometido lo que manda la costumbre es uno de los elementos más nocivos que terminan nublando nuestra perspectiva y sentido crítico, encerrándonos en una reproducción automática, como si la misma no necesitaría una reflexión mínima o un basamento argumentativo, aunque sea muy básico. De esta manera, al mejor estilo estudiantil, estimamos qua ante la disyuntiva y la duda sobre un, susodicho, lugar llamado Tupiza y su fundación, para cualquier persona con acceso a internet (lo cual podría tener algún sesgo generacional, respecto de personas adultas mayores), resulta extremadamente simple ingresar en el buscador y responder a esta cuestionante. Como resultado encontraremos, una fuente básica, Wikipedia que nos dice: “La ciudad se encuentra en el territorio ancestral de los Chichas. Se cree que la ciudad habría sido fundada entre fines de 1535 y enero de 1536, como base de aprovisionamiento para la expedición de Diego de Almagro a Chile”. Por tanto contamos con un primer dato generado por los medios más disponibles e inmediatos de nuestros tiempos.

 

Y no nos referimos a un lapso en el que ocurrió algún suceso en territorio tupiceño, sino que otra vez se desata un debate que quedó en la somnolencia por algún tiempo: ¿cuándo se fundó Tupiza? En los albores de 1974 sucedió un debate en torno a la fecha en que este lugar había sido “fundado” por lo españoles, apelando a una categoría muy poco aplicable a la realidad de una sociedad mucho más antigua que la utilización de tal apelativo vinculado a los procesos de sometimiento y colonización por parte de dichos personajes. En esta perspectiva se desencadenó un debate respecto de cuándo fue el momento de desencuentro entre españoles y Chichas originarios localizados en Tupiza, territorio ancestral de una Nación y habitado por mucho tiempo previo a este hecho. Así, se fueron barajando fechas como los finales de octubre de 1535, con la llegada de Diego de Almagro y su avanzada compuesta por Juan de Saavedra incluso antes de esta fecha, algunos meses después de Paria en el actual Departamento de Oruro. En contraposición estuvo junio de 1574 con el paso de Luis de Fuentes y Vargas que se constituyó en autoridad formal de este territorio, Corregidor de los Chichas, para tiempo después seguir hacia Tarija y fundar dicha población, exactamente un mes después (4 de julio de 1574).

 

Con estas consideraciones, entre 1535 y 1574 estamos hablando de una diferencia de 39 años, misma que no es una cifra menor. Bajo esta lógica, en el caso de asumir la “fundación” ocurrida en 1574, dejaríamos de lado el apelativo de ser la primer ciudad de, la actual, Bolivia fundada por españoles, con las connotaciones respectivas, ya sean positivas o negativas. Por otra parte, debemos considerar que, ni para 1535 ni 1574, no existe ninguna documentación específica que corrobore una supuesta fundación de este poblado preexistente a la llegada de los colonos. En este cometido, diferentes investigaciones han pretendido esclarecer de la mejor manera esta incertidumbre, otro motivo más que llevó a que se desencadene el debate en torno a la verdadera “fundación” española de Tupiza, que para el presente año nos llevaría a cumplir 447 o 486 años. Así, en las redes sociales ha surgido similar pregunta que incluso se vio reflejada en publicidad del Gobierno Municipal de Tupiza, y otras instituciones, donde se cita los 447 aniversario (CDXLVII como se suele presentar), con los bemoles antes referidos que resultarían en una imprecisión del dato. No obstante, siguiendo un sentido lógico, tendríamos nuevas contradicciones al tratar de concatenar el “4 de junio” con 1535 ya que lo correcto sería, a fin de cuentas, conmemorar esta “fundación”, aproximadamente, el 30 de octubre de cada año (en concordancia con la fecha completa de 30 de octubre de 1535).

 

Con lo descrito, vamos en un contrasentido entre la historia fáctica y la costumbre, asumida desde hace apenas 53 años (1968), donde se conformó el Comité Pro IV Centenario y se comenzó con esta argumentación a partir de cálculos azarosos y aventurados. Así, basados en revisión hemerográfica, previo a ese año (1974) no existe constancia de celebración alguna en un 4 de junio, sino la que comenzó en dicha gestión con la visita del Presidente de facto Hugo Banzer Suarez (1971-1978). Así, hemos ido dando un paseo por datos históricos, todavía no comprobados, que nos permiten seguir entre la polémica y la especulación respecto de la “fundación” de Tupiza. Entendemos que existe una diferencia de 39 años entre un 1535 y 1574, lo cual repercute en antigüedad del poblado español además de cierto denominativo. Asimismo, en un sentido crítico de nuestra historia y siendo rigurosos con el análisis, debemos entender que la aceptación de alguna fecha de fundación española significa, también, aceptar el sometimiento del aguerrido pueblo chicheño, reduciendo una historia milenaria a solo unos cuantos cientos de años.

 

Tupiza, como parte fundamental de los Chichas, deviene de mucho tiempo atrás como un poblado organizado y estructurado sin ninguna necesidad de esperar la venia de opresores que nos otorguen la cualidad de existir. El desencuentro ocurrido, ya sea en 1535 o 1574, no es nada más que una ruptura en la línea de desarrollo propio como sociedad, constituyéndose un periodo de oscurantismo para la Nación Chichas. En este sentido, Alfredo Domínguez nos ha dejado, entre líneas, uno de los mejores datos para develar este debate diciendo “Los genios de la tierra / Lo han modelau / Con cerros colorados / A cada costau […] Y el silvo del Wichico / Ha colaborau / Pa’ llamarle Tupiza/Pueblito encantau”. Así, se apela a fuerzas superiores que fueron las creadoras/fundadoras de Tupiza; sentido similar que manifiesta Mario García en el libro “Tupiza… Leyenda y Poesía” (2001). Es igual de contundente el criterio de Iván Barrientos en el libro “Crónicas de Tupiza” (2012) donde expresa: “Tupiza, [y] su importancia va más allá de la Independencia o del Coloniaje. ‘Tupiza existe desde tiempo inmemorial. La fundación del 4 de junio es un mito”.

 

En este sentido, se tienen una serie de autores “clásicos” de la historia y acontecer que nos dan luces sobre el devenir de la región chicheña que han venido trabajando y escribiendo sobre esta controversial fecha. Entre estos podemos mencionar a: José de Mesa, Teresa Gisbert, Carlos Mesa “Historia de Bolivia”; Edgar Ávila “Historia de Tarija I”; Rosa Espada “Nueva Geografía de Bolivia”; Alfonso Crespo “Los Aramayo de Chichas”; Edgar Murillo “Tupiza Nacimiento, Conquista y Fundación”. Estas/os autoras/es han aportado valiosamente, entre otros más, en este debate. Sin embargo en el último tiempo ha surgido una nueva corriente, vinculada al proceso de Reconstitución de la Nación Chichas, que cuestiona seriamente la fecha de fundación incluso llegando a considerar la anulación total del 4 de junio de 1574 como fecha de fundación de Tupiza, apelando también a criterios estructurales como la descolonización. Así encontramos a Mario García, Freddy Tarcaya, Hebert Peredo, Humberto Vacaflor, Rodolfo Soza, Leonardo Vargas, entre otros. Este planteamiento también interpela a la mirada señorial de la historia de Tupiza, la cual ha relegado e ignorado el aporte de los pueblos y comunidades de la región llegando a exacerbar sentimientos fuertemente etnocentristas y cargados de discriminación hacia los otros pueblos chicheños como ser Villazón, Cotagaita, Atocha, y Vitichi.

 

En último caso, superando el sentido lírico o literario que se podría estar considerando en este momento, apelamos finalmente a fuentes formales u oficiales; a decir de la Carta Orgánica del Municipio de Tupiza, aprobada en grande y en detalle, donde a raíz de esta polémica innecesaria, se ha determinado anular la fundación de Tupiza y se reconoce el mes cívico aniversario a todo noviembre donde destacan el 7 de noviembre, la Batalla de Suipacha y primera victoria de los patriotas en el Alto Perú dentro de la Guerra de los 15 Años; además del 17 de noviembre como la fecha de Refundación de la Nación Chichas. Después de algún tiempo se reabre esta cuestión, que fluctúa entre los 47 o los 86, lo que amerita trabajos investigativos, aún más rigurosos, donde nuestras instituciones sean punta de lanza para dejar de asumir fechas e imprecisiones que solo generan contradicciones en nuestra historia regional incluyendo las mismas como datos oficiales. Por otra parte, es muy posible que, enmarcados y acostumbrados a la coyuntura, dentro de 17 años (es decir 2035), tengamos mucha gente afiliada y defensora de 1535 como la verdadera fundación de Tupiza, aprestándonos al V Centenario de existencia como principal motivación exacerbada. Con todo esto, parece que hemos hecho una apología de una “fundación” al dedicar, nuevamente, varios párrafos tratando de explicar algunas falacias de nuestra historia; en resumen, una aporía.

martes, 18 de mayo de 2021

MUSEO TEMÁTICO DE LA NACIÓN CHICHAS

Museo privado en Tupiza

Tupiza, como parte neurálgica de los Chichas, ha sido merecedora de varios reconocimientos y nombramientos que la diferencian de otros lugares del país. Con ello cuenta con un potencial turístico que se pretende seguir impulsando a partir de iniciativas privadas que permeen al resto de la población en cuanto a ingresos y beneficios económicos para mejorar de manera colectiva. Así, el tipo de turismo con el que se cuenta es el ecoturismo con paseos al aire libre para disfrutar de los paisajes naturales, amanera, también de turismo de aventura, destacando la caballería con que se cuenta en esta parte con espacios como el Eco Parque Encantado que va cobrando vigencia, luego de una lucha por validar este proyecto dentro del municipio para concretar este espacio como un área protegida que alberga flora y fauna muy particular e incluso única en su especie. De esta forma se viene aprovechando de los recursos de la naturaleza en cuanto a los parajes naturales existentes en la región.

 

No obstante, este tipo de turismo debe competir con espacios vecinos, como los de Uyuni, que han logrado posicionarse como uno de los sitios más importantes para la ventana turística nacional de trascendencia internacional. Frente a ello, dentro de la problemática, existe otra situación que reduce aun más el atractivo turístico en referencia al poco criterio de conservación, mantenimiento y desinterés de autoridades y privados por precautelar por mejores condiciones en los lugares catalogados como turísticos de la región. En este acápite cobran mayor relevancia los sitios arqueológicos que además de estar desatendidos año tras año permanecen bajo el riesgo de destrucción natural o fortuita. Así, al realizar la visita a estos espacios nos encontramos con escenas lamentables que fluctúan entre la decadencia y el descuido comenzando de su limpieza mínima. De esta manera, la industria sin chimeneas parece ser solo un pretexto de ganancia sin responsabilidades de contraparte de ninguno de los actores involucrados en el área. Incluso, podemos hablar sobre la situación de construcciones patrimoniales que van en decadencia junto al paso del tiempo, contándose con los otrora condados, marquesados y haciendas coloniales y republicanas que se van deteriorando día que pasa, si es que todavía siguen en pie; lo que denota la pérdida de una parte de nuestra memoria histórica de esta región sureña del país.

 

Como son conocidos, los elementos históricos y etnográficos de la región también son un gran aspecto por revalidar y canalizar hacia un proyecto que pueda ser otro foco de atención para propios y extraños. En este sentido, nos encontramos frente a diferentes y variadas etapas históricas de los Chichas que han destacado por si mismas en la línea del tiempo. Así podemos mencionar a los Chichas precolombinos (con restos arqueológicos variados), asimismo están las sociedades coloniales y republicanas con condes y marqueses, después se cuenta con la época independentista (Batallas de Cotagaita, Suipacha y Tumusla principalmente), también se tienen las campañas de la caballería chicheña en la Guerra del Pacífico y del Chaco, principalmente. En otra línea tenemos, a personajes de trascendencia nacional como Felipe Rivera, Alfredo Domínguez y Víctor Agustín Ugarte que demarcan otro aspecto relevante para la región. De igual manera se cuenta con lo que se entiende como producción diversa (a manera de mediateca) donde se encuentre material bibliográfico, hemerográfico, de sonido y audiovisual entre otros. Asimismo, nos encontramos con un espacio etnográfico contemporáneo donde se encuentra lugar para lo costumbrista y otras facetas culturales de la región entre los siglos XX y XXI donde destacan las tradiciones de la región. Con todos estos factores sería pertinente conformar el “Museo Temático de la Nación Chichas” con estos y más ambientes donde se condensen los hechos más representativos de los Chichas a partir de una recolección de los materiales, hasta ahora, dispersos en propiedad de pobladores en su generalidad sin ningún beneficio para la comunidad. Claramente, con la concreción del museo se puede asegurar la vigencia y funcionamiento responsable del mismo, así como la catalogación y resguardo de los materiales con los que se vaya a contar.

lunes, 26 de abril de 2021

TRINCHERAS LIBRESCAS


Durante la historia de la humanidad, relativa y minúscula ante el inimaginable universo, ocurrieron varios momentos donde las motivaciones más inexplicables llevaron a que grupos extremistas, fanáticos y fundamentalistas, entre otros, practiquen un hecho totalmente reprochable como ser la quema de libros. Así podríamos considerar causas políticas y religiosas, entre las principales, que primero incendiaron las mentes de las personas y luego hicieron lo mismo con los textos que no comulgaban con sus preceptos. En casos peores, también sabemos que, incluso, las propias personas también fueron quemadas, luego de haber sido consideradas como bestias o salvajes, en otros tiempos, con sentimientos que perviven hasta la actualidad donde igualmente solo alcanzan a destruir símbolos y emblemas en reacciones maniqueas que podrían ser explicadas por la contradicción entre civilización y barbarie, donde con una reflexión mínima nos permite concluir quién es quién en este entramado.

 

Luego de haber sobrevivido al oscurantismo, y no solo el religioso o científico, las sociedades humanas continuamos amparadas por los refugios del alma como son los libros, los que no pudieron ser callados por sectores reaccionarios y los que continúan reivindicando la amplias y complejas realidades actuales con raíces ancestrales. En ese marco, parecería que, en el mundo, cada vez hay más libros y menos lectoras y lectores, lo que hace que nos preguntemos ¿es prudente seguir escribiendo?, planteando otro de los temores de simples escritores y afectando también hasta a grafómanos. Pero esos son los dilemas existenciales del oficio de escribir ante un escenario algo hostil que, de cuando en cuando, otorga algunas satisfacciones.

 

Este año, enmarcados en un panorama pandémico y cuasi pos-apocalíptico, los libros resurgen como una especie de salvavidas que nos permiten, nuevamente, viajar imaginariamente por mundos lejanos y por los, supuestamente, inexistentes, rompiendo así con las limitaciones espaciales que se ahondaron aún más con el confinamiento, solo visto en libros de mundos distópicos y bizarros. Pero contra todo intento de limitación y control por parte del sistema y sus agentes, los libros han irrumpido con una serie de eventos, a manera de fisuras que muestren luces en medio de la oscuridad pandémica. Los espacios públicos fueron re-tomados para permitir un lugar a la imaginación de todo público ya sea en ciudades capitales e intermedias, tendiendo puentes con la libertad que nos permite la lectura y la imaginación. Que los libros se sigan constituyendo en estos factores de liberación respecto de lo intentos de adormecimiento del sistema y su eventual oscurantismo, donde en medio de este panorama ingresa también el factor tecnológico que juega una parte importante en el adormecimiento de la conciencia crítica introduciéndonos en un ensimismamiento, del que todavía no hemos visto las consecuencias reales. Con todo ello, el mundo libresco sigue con varias luchas de resistencia, en tiempos más o menos hostiles, con la amenaza permanente de tener que lidiar con el oscurantismo fundamentalista cada cierto tiempo y el legado de Alejandría en nuestra trinchera.

lunes, 19 de abril de 2021

¿FIN DEL CICLO ELECTORAL?

 

Foto: semana.com

El año 2019, eran otros tiempos, ingresábamos al tenso año electoral que en octubre definiría quién sería el nuevo Presidente del Estado Plurinacional (remarcado en masculino por el claro sesgo de una mayoría de candidatos hombres). En esa coyuntura el gobierno de entonces cargaba con 13 años de gestión con luces y sombras, aunque más de las primeras, a lo que se fue sumando una arremetida desde diferentes flancos que iban construyendo una narrativa, entre muchas otras, de un supuesto “fraude” que se venía armando con pinzas e influencias que iban más allá de nuestras fronteras. En este marco el slogan del 21-F también tuvo un sitial preferido en los bandos de oposición que no lograron articular un proyecto político y mucho menos uno de país en todo ese tiempo luego de haber sido, casi anulados, con la crisis del neoliberalismo de los años ‘90-2000. Así, se llevó adelante, en un marco democrático, las elecciones del 20 de octubre para comenzar con uno de los momentos más críticos del proceso de cambio y del periodo democrático que fue truncado a los 37 años.

 

Con todo ello, y luego de la violenta irrupción y toma del poder de algunos sectores sociales y políticos, el año 2020 otra vez, después de un oscuro tiempo, se llevaron adelante las elecciones nacionales desmontando el planteamiento de insurrección y mucho menos revolución vinculado al apronte reaccionario de octubre y noviembre de 2019. Fue entonces donde el Movimiento Al Socialismo nuevamente logra una victoria aplastante que supera el 55%, poniendo en evidencia todo el aparataje que se armó desde los medios de difusión y algunos “analistas” que incluso dijeron que el MAS no retomaría el poder, por lo menos en 20 años. En este nuevo tiempo, comienza un mandato legítimo, mayoritario y popular, elegido democráticamente el 18 de octubre, misma fecha propuesta como el Día de la Recuperación de la Democracia. El triunfo demarca una serie de retos para el nuevo gobierno que deberá comenzar por sanear y esclarecer los luctuosos hechos que incluyeron heridos, desparecidos y muertos, además de las tomas violentas, organizaciones irregulares y demás vulneraciones de los Derechos Humanos, sobre todo de los sectores populares e indígenas.

 

Como un colofón, el 2021 se realizaron las elecciones para gobiernos departamentales y municipales, donde la denominada ola azul ratificada por más del 55% de las nacionales, ingresaba en una nueva etapa donde los liderazgos regionales y locales, además de otro tipo de elementos a considerar, mostraron nuevos resultados. En este marco, en los municipios hubo una gran mayoría de victorias azules en todo el territorio, lo que no sucedió con lo departamental, al menos no con el Ejecutivo (segunda vuelta mediante). Una vez superados todos estos hitos político electorales, que vienen desde el 2019 e incluso se arrastran desde 2016, Bolivia tiene el tablero claro y tendrá hacia adelante, aproximadamente, 5 años para evaluar lo sucedido con la urgente demanda de justicia que no debe quedar impune. En este contexto, obviamente el MAS es el principal llamado a la evaluación crítica que deberá considerar la proyección del proyecto político y las estrategias de renovación generacional con formación de cuadros que permitan evitar sucesos como los ocurridos cuando devolvieron la biblia al palacio.

 

En medio de todo este entramado, nuestras sociedades altamente politizadas, seguramente no quedarán impolutas a las dinámicas de ida y vuelta política, mientras esperamos un nuevo tiempo electoral. De por medio se encuentran intereses sectoriales que suelen mimetizarse en instancias formales como las universidades, las iglesias o instancias muy cuestionables como los comités cívicos que intervienen como agentes externos en el devenir de la política. Desde el otro lado resulta muy necesario que la Bolivia Plurinacional-popular comience a trabajar la profundización del sentido crítico y la memoria histórica, para asumir decisiones cada vez más argumentas y menos reaccionarias para responder a las demandas históricas y la reivindicación de nuestros pueblos.