lunes, 19 de febrero de 2018

CARNAVAL “SOLIDARIO”

La bisagra que delimita los meses de enero y febrero de la actual gestión, vino cargada de una serie de contingencias y desastres lamentables en el Municipio de Tupiza, sin minimizar lo ocurrido en otros lugares de los Chichas o de distintos departamentos del país. En este sentido, se activaron una serie de campañas de apoyo y solidaridad para paliar de alguna manera las necesidades de las familias afectadas, para este caso, en Tupiza. De esta manera, se logró conseguir una significativa cantidad que va sumando poco a poco desde el punto de vista material inmediato, no obstante es seguro que lograr una contención y recuperación total es muy difícil de lograr, haciendo énfasis en el aspecto anímico, moral y espiritual que se encuentra muy interno en estas personas que más que materia, perdieron significados y sentidos de vida entre los vericuetos y complejidades de la psicología y todos sus enmarañados difíciles de comprender. Para este cometido se tuvieron que adscribir, principalmente, la misma población tupiceña, residentes en otros lugares e instituciones llenas de voluntad por respaldar dicha empresa donde destaca, para el caso de La Paz, la Universidad Mayor de San Andrés y el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, entre muchas otras de las cuales escapa el identificativo junto a artistas que se hicieron presentes en la Telemaratón transmitida por Televisión Universitaria.

Como ocurre en hechos de tragedia y desastres naturales, con lo ocurrido con el turbión de Tupiza se activaron una serie de reacciones en las personas que pueden asumirse como coherentes, insensatas o contradictorias; algunas de ellas in situ con una percepción directa del desastre y otras a la distancia tratando de entender la verdadera magnitud de lo sucedido. En medio de esta situación, es seguro que hubo reacciones más empáticas y sinceras frente a otras de un desinterés y apatía, casi, total ante esta desgracia que se la asume como ajena, mientras no afecta a mis intereses o de un círculo cercano. Pero en fin, son los recovecos de los individuos, de la sociedad, el egoísmo o la solidaridad presente en una misma persona y que se activa dependiendo de varios factores previos los cuales, supongamos, que no se debe juzgar, sino que cada quien llevará consigo el aporte que pudo realizar en esta adversa coyuntura.

Algunos días después, el calendario “festivo” demarcó la llegada del Carnaval, caracterizado por la fiesta, alegría y, hasta los, excesos. Así, en varios espacios se había dado por hecho que por la cercanía de la tragedia, esta festividad iba a ser suspendida por el carácter de incoherencia reinante en este espacio que podía verse dentro de un sinsentido de tristeza y “alegría” de una misma comunidad. Sin embargo, se concluyó en continuar con la festividad bajo el denominativo de “Carnaval Solidario 2018”, mismo que inmediatamente tuvo una reacción variada de respaldo y dura crítica, principalmente, y con algunos matices de intentos de aportar con algo de sensatez en el debate. Así, se argumentó varios elementos que pretenden ir en defensa del singular carnaval, los cuales no terminan de cerrar la idea de forma apropiada. Casi inmediatamente, viene a nuestros recuerdos el carnaval en medio de situaciones conflictivas, comenzando de al ya añeja, polémica y especulativa historia que relaciona al carnaval, 1879, con nuestra pérdida del mar, en medio de la Guerra del Pacífico; igualmente recordamos lo ocurrido en Oruro, 2014, donde con la caída de una pasarela murieron varias personas incluidos músicos de una banda, lo cual no impidió la cancelación de la entrada y otros bemoles; asimismo surge en la ciudad de La Paz, 2011, el megadeslizamiento ocurrido en nueve barrios del municipio que tuvo como consecuencia la pérdida de un importante número de casas además de secuelas humanas, en ese contexto el municipio decidió postergar el carnaval por aproximadamente un mes.


Con estos casos reales y cercanos de nuestro país, logramos tener una aproximación a la diversidad de maneras en que afrontamos la tragedia como comunidad, o colectivamente. Cada individuo se constituye en todo un universo complejo de pensamientos, sentimientos, acciones y reacciones; a veces coherentes y las más contradictorias. De igual manera, vamos actuando cotidianamente en medio de condicionantes en este entramado interno que se va complejizando día a día según vamos envejeciendo. Entonces, de la misma manera vamos actuando con afinidades entre personas con quienes logramos consensos o confrontaciones, en medio de intereses u objetivos particulares que nos recuerdan que “el hombre es lobo del hombre” o que también somos “humanos, demasiado humanos”. Al final, la realidad ha demarcado el derrotero de nuestra historia, individual y colectiva, en esta tragedia ocurrida en 2018 que habrá quedado, para algunos, como historia y para otros como una historia de vida. El carnaval, solidario o no, se ha ido y la función deberá continuar así como el mundo sigue andando pero nuestra comunidad seguirá ahí en corresponsabilidad de todas y todos por tener siempre un devenir mejor. En fin, habrá que decir que “el carnaval y la procesión se llevan por dentro”, ¿o no?

lunes, 5 de febrero de 2018

EL TURBIÓN

En el ocaso del día, continúa lloviendo, acá, muy lejos del pago; con un sentimiento de pesar e inquietud buscando palabras acordes a la tragedia que ocurrió a muchos kilómetros de este lugar, pero que se reducen en el sentimiento de hermandad y adhesión; en este contexto se hace muy difícil escribir cada palabra aquí referida, porque ahora más que nunca nuestra gente necesita hechos y no palabras.

Recuerdo que en los albores del nuevo siglo XXI, estando de visita por tierras chicheñas, una noche de paseo como era de costumbre, comenzó a llover fuertemente, sin que por ello veamos la necesidad, ni mucho menos la urgencia, de ponernos a buen recaudo. De esta manera, tiempo después nuestra plaza principal se fue llenando de agua producto de una serie de vertientes que venían de zonas más altas de la ciudad. Así, la situación se fue agravando cuando el propio centro de la ciudad fue cubierto por agua, misma que comenzaba a amenazarnos en los refugios improvisados que habíamos encontrado, consecuentes con nuestra irresponsabilidad. De esta manera, tuvo que llegar un vehículo que nos evacue de este lugar sin antes haber sentido la furia de la naturaleza, incluido un fuerte rayo, característico de nuestra tierra, que según dicen es, por los elementos metálicos que componen nuestro territorio minero; el cual se sintió tan fuerte como si habría caído en nuestra propia sombra. Esta situación traía a la memoria historias perdidas como la del Turbión que había arrasado con comunidades cercanas a Tupiza, o a tiempos de mi niñez donde las aguas pasaban amenazantes a pocos milímetros de invadir nuestra casa, sin contar con ninguna posibilidad de socorro o ayuda en ese momento de miedo e intriga.

Años después, 2018, no se trata de recuerdos ni de historias perdidas, sino que observamos, desde lejos, cómo el río tradicional de nuestra Festividad Mayor arrasó con casi 50 viviendas, dejando a decenas de familias afectas tanto en área urbana y rural de Tupiza. Esta vez no estamos ahí, para poder comprender en su verdadera magnitud este desastre nunca visto por las actuales generaciones y que solo quedaba en sugerentes coplas o tonadas que hacían recuerdo de esta ferocidad del Río Tupiza, desbordando su banda a banda. Muchas veces vimos la amenaza latente, en tiempos de lluvia, pero sin duda ahora todas las expectativas han sido superadas generando reacciones y sentimientos inesperados, todavía ajenos a lo que realmente están pasando las familias afectadas, con un largo camino hacia adelante para superar esta adversidad. Por ahora tal vez no haya culpables, pero siempre supimos del riesgo vigente, el cual no fue atendido y prevenido para no estar lamentado esta tragedia; aunque también se dirá y es sabido que ir contra la naturaleza es muy difícil, o tal vez imposible.

En contraparte, es destacable la reacción de decenas, o cientos, de personas movilizadas, tanto en Tupiza como, en todo el país para poder brindar algún apoyo solidario a la población afectada. Quedan hogares por reconstruir y vidas por retomar en medio de un complejo porvenir. En este marco, todxs sabremos la forma de colaboración a lo sucedido en este oscuro inicio de año, y con seguridad estas palabras puedan resultar efímeras frente a las necesidades tangibles de estas personas, que ahora mismo (mientras escribo estas líneas) deben requerir soporte material, moral y espiritual. Habrá que ir con optimismo hacia un porvenir mejor, donde autoridades trabajen para prevenir este tipo de situaciones que sin duda nos lastiman como comunidad. Vienen días de contención en nuestra tierra, donde familias enteras superen lo ocurrido. Desde otros lugares aportaremos, en alguna medida, para mitigar la crisis, pero sobre todo con un sincero pesar porque somos tupiceñas y tupiceños. Mucha fuerza a nuestra tierra; fortaleza y cariño a nuestras familias, a nuestras niñas y niños. Y gracias a la gran comunidad boliviana por responder raudamente en estos momentos de contingencia desde diferentes espacios y de mil maneras. La prolífica historia de Tupiza ha sido enlutada esta vez.


Que no vuelva a suceder…

lunes, 6 de noviembre de 2017

MACHOS CHICHEÑOS

Sin duda, el problema de género está presente en todos los espacios y grupos poblacionales y en el último tiempo se viene trabajando desde varias instancias por erradicar este tipo de aspectos que devienen, además, en manifestaciones discriminatorias, excluyentes y en el peor de los casos el ejercicio de violencia en todas sus formas (física, psicológica, sexual, económica y otras). No obstante esta situación se agrava cuando toda una comunidad establece su identidad a partir de esta característica marcada por el machismo dentro de un sistema patriarcal, lo cual trae como resultado la reproducción irreflexiva tanto por hombres y mujeres sin distinción. Así, con lo manifestado se hace necesario generar espacios y mecanismos de interpelación a este tipo de imaginarios y relaciones desiguales precedidos por la cuestión del género.

En las maneras de hablar en la población chicheña existen palabras y expresiones características tanto de hombres como mujeres que han sido base para la construcción de la identidad regional. En este sentido, encontramos afirmaciones como “los bravos chicheños” y mucho más el decir “macho chicheño”, del cual, consecuentemente, devienen manifestaciones misóginas u homofóbicas, entre otras. De esta forma identificamos una problemática sutil muy presente en el acontecer de nuestros pueblos como ser la inexistencia de una percepción incluyente y equitativa respecto del género en los Chichas. Bajo este mismo lineamiento, podemos realizar un repaso de las construcciones sociales de los elementos que han conformado una identidad colectiva de las y los chicheños donde se ha concentrado la atención en los roles masculinos dentro de un plano principal y hegemónico de las maneras en que nos entendemos colectivamente.

Pero retomando el caso de la comunidad de los Chichas debemos comenzar este sumario por un cuestionamiento del orden establecido y de las costumbres y tradiciones que se vienen reproduciendo, con lo cual se viene normalizando cada vez más estas relaciones y formas de pensamiento. Como un primer paso, debemos remontarnos a los procesos históricos de esta parte donde se ha relegado a las mujeres en casi todos los hechos de importancia reduciéndolas nuevamente al espacio doméstico-privado-reproductivo que suele ser considerado como muy poco determinante o influyente en la sociedad. Asimismo, tratando de conocer a los personajes de la historia solo se identifica a hombres resaltantes ya sea durante los levantamientos insurgentes de la independencia hasta el ingreso de la república. Posteriormente emergen nombres de mujeres ilustres que por propios méritos lograron el reconocimiento colectivo, pero para esto tuvieron que suceder varios hechos y levantamientos con esta demanda. Ya en la actualidad, el tema de género y sus problemáticas tienen otras formas de manifestación donde encontramos a la cosificación que nos lleva a elegir, por ejemplo, durante el carnaval a la “reina” al igual que a la “cholita” donde además de la carga sexista se tiene un sesgo clasista y discriminatorio ampliando la gama de desigualdades. Igualmente, no se queda de lado el lastre de esa construcción identitaria que se sigue arrastrando con una aprobación colectiva de reconocer, nuevamente, a los “bravos chicheños” de esa historia ocurrida hace casi 200 años y que sigue siendo la base y estructura de nuestras maneras de entendernos como colectividad, pero todavía no como comunidad.

lunes, 16 de enero de 2017

VUELVO, TIERRA VUELVO

La última vez que pude estar en tierra chicheña, aproveché en desempolvar los discos de vinilo y el tocadiscos familiar (3 en uno todavía en uso) para vivir esas performance muy peculiares que requieren de varios elementos específicos y especiales: lugar, tiempo y personas. Así, encuentro a Horacio Guaraní, con la muestra de una serie de canciones primordiales en el folklore con sentido como “La copla del carcelero” o “Milonga para mi perro”, entre otros. Entonces junto al tan estimado paisano Carlos amargueamos, nuevamente después de algún tiempo de haber omitido este tipo de encuentros para conversar desde lo más frívolo de la vida hasta llegar a temáticas de determinación existencial. Pero esta vez, destacando el sello musical percutor de la reflexión, como lo es y será Horacio Guaraní, entre algunos, pocos, otros y otras. En este marco el tiempo se hace corto en viajes fugaces de retorno a nuestra tierra para fortalecer la raigambre necesaria en tiempos que te alejas para tomar otros caminos y otras agendas.

Entonces, lo que importa simplemente puede ser el momento de existencia para seguir sumando recuerdos, anécdotas y otros aspectos subjetivos. Así, no contábamos con que Guaraní todavía se encuentre presente o haya partido, lo cual recién consideramos luego de la real partida, que nos remonta a reflexionar sobre una serie de derroteros que seguimos como horizonte de vida, donde la muerte se presenta como, posiblemente, el único factor que puede frenar nuestros objetivos. De esta forma, generamos una relación con la ley de impermanencia y otras que definen la vida sin que nos demos cuenta, por simplemente pasar el día a día de forma, a veces, fútil y poco productiva. También asociamos a las personas que están y ya no, en esta dimensión, llamada vida para asumir actitudes que nos generen un poco de profundidad respecto de la relatividad, y muchas otras cosas de índole existencial.


La partida, física, puede ser un pretexto de este tipo de pensamientos y sentimientos que vamos teniendo a lo largo de la vida como instantes en los que reaccionamos y despertamos en el camino. Pero en fin, habrá que considerar qué es lo que queda de nuestro paso por el mundo, así como estos, considerados como, “grandes” personajes que lograron construir un legado para la sociedad con mensajes sugerentes, revolucionarios y poco convencionales, de los cuales ahora solo queda esa producción. ¿Y nosotros/nosotras? Retomamos una serie de mensajes bajo los cuales podemos ubicarnos y reinterpretar o revisitar para la construcción de nuestro propio legado a la sociedad para no perdernos en el anonimato. Mucho más cuando nos encontramos en tiempos de tanta frivolidad donde, en este caso, la música destaca por su superficialidad y mensajes en contra sentido de lo esperado, con contenidos sexistas, violentos y discriminatorios, para mencionar solo algunas de sus características. Entonces, tomamos a Horacio Guaraní como un, nuevo, pretexto para escribir estas líneas vinculadas con la vida, la cotidianidad y el devenir individual, social y de comunidad. Ha partido Guaraní y con seguridad retomaremos sus canciones, hasta donde se pueda, en esos discos de vinilo con una peculiaridad muy propia y un gusto aparte para seguir hablando de identidad, existencialismo, socialismo y más, temas que emergen de cada frase y palabra de estos mensajes tan sugerentes como: “pueblo que escucha únete a la lucha/pueblo unido nunca vencido”, que debemos buscar en el mar de superficialidad musical y artística de nuestros tiempos.