lunes, 12 de agosto de 2013

COMPLEMENTANDO GÉNEROS MUSICALES


El jueves pasado, se presentó en la ciudad de La Paz la nueva producción de Martín Castillo Gamboa bajo el nombre “Tincho Castillo cuarteto en vivo” donde se realiza la interpretación de varios temas que corresponden principalmente al género de jazz. En este mismo evento se realizó la entrega gratuita de un CD con las interpretaciones realizadas y grabadas hace algún tiempo en un espacio con público, ahí precisamente la referencia del “en vivo”. Pero esta presentación y las diferentes actividades dentro de la música que lleva adelante desde muy joven, Tincho Castillo, nos generan otras reflexiones para entender procesos culturales e identitarios, en nuestro caso particular, dentro de los Chichas, ya que en este cd existen algunas composiciones del cantautor Willy Alfaro, de manera provocativa, también adaptados hacia el jazz. Así, se presenta una nueva alternativa de música para el acervo regional desde una novedosa perspectiva que viene de otros espacios de origen pero que no quedan muy lejanos para irlos asumiendo como parte del amplio repertorio para los Chichas.

            Dentro del programa presentado en esta ocasión se contó con la participación de grandes representantes de la música nacional, en distintos géneros, como ser Freddy Mendizabal y el Grillo Villegas, entre otros, que le otorgaron un matiz muy sugerente conformándose un escenario ecléctico a partir de la motivación de este nuevo cd presentando. Por otra parte, desde una perspectiva visual destaca el diseño donde se presenta al tamal como la imagen central lo que le brinda una exclusividad muy resaltante de una identidad y una identificación de esta producción, al igual que la de sus componentes, con lo que representa Tupiza, esta vez, con una proyección de alcance nacional y en espacios musicales sui generi. En una misma línea es interesante la convocatoria que genera Tincho Castillo ya que se pudo tener un lleno completo del Cine 6 de agosto en La Paz con una heterogeneidad de público entre residentes tupiceños y los propios de la ciudad al igual que visitantes de otras capitales del país. Con este fenómeno se logra romper con algunas limitaciones locales, o regionales, que se producen en torno a la música del sur de Bolivia, lo que puede tener secuelas a nivel cultural en cuanto a la búsqueda de una proyección en los procesos que se viven a nivel nacional además de ser un nexo estratégico con las nuevas subjetividades de las generaciones actuales con su identidad.

            Volviendo al contenido de esta producción, encontramos una diversidad de composiciones que superan el 50% con temas de compositores tupiceños bajo los títulos: “Aires de tu orgullo”, “Chuncululosis”, “La colorada” y “León de los cerros” que se matizan con otros del amplio listado nacional como ser: “Conservación”, “Niña camba” y “Soledad” (y el bonus track de “El regreso”), todos ellos llevados al jazz. Con este trabajo Tincho Castillo hace un importante aporte a la cultura chicheña que se ve complementada en cuanto a la música; interpretada de manera magistral en su guitarra al igual que la de los otros miembros del cuarteto. Este cd también fu presentado en otras capitales departamentales para hacer conocer lo que las nuevas generaciones vienen desarrollando, ahora, en contextos fuera de la región de origen. En este sentido, el reconocimiento que se hace a Tincho Castillo es merecido por llevar en alto el nombre de Tupiza en los escenarios más exigentes de la música, como los de La Paz, siendo entendido como uno de los mejores interpretes de guitarra, enfocada principalmente hacia el jazz como la primordial vena artística.

lunes, 5 de agosto de 2013

LOS CHICHAS, OTREDAD O IDENTIDAD

Las Ciencias Sociales, y sobre todo la Antropología, plantean el concepto de “otredad” en referencia del otro, básicamente, que se interrelaciona de diferentes maneras. Así, la otredad no implica, de todos modos, que el otro deba ser discriminado o estigmatizado; por el contrario, las diferencias que se advierten al calificar al prójimo como un otro constituyen una riqueza social y pueden ayudar al crecimiento de las personas. Desde esta perspectiva, perecería que para las instancias técnicas involucradas en el procesamiento de la información del Censo se concibe al otro como una amenaza por lo cual se prefiere reducir la existencia de las Naciones o pueblos indígena originarios lo más que se pueda, sin permitir la validación formal de las que fueron subalternizadas y discriminadas de forma directa o indirecta. De esta forma, nuevamente se genera el riesgo de un etnocentrismo que otorga una mayor jerarquía o importancia a algunos pueblos originarios que pueden resultar más favorables a una u otra corriente política en el país. En este sentido, la noción de otredad está muy ligada a las identidades nacionales, porque las prácticas de admisión y segregación pueden formar o mantener las fronteras y el carácter nacional que para Bolivia debería ser vista como una complejidad de identidades relacionadas de manera complementaria y con una lógica intercultural. Con todo lo mencionado, se puede percibir que existen algunas inconsistencias en la construcción del Estado Plurinacional que debería ser favorable al fortalecimiento de las Naciones originarias pero en los hechos no se cumple este lineamiento.

Tiempo después de realizado el Censo Nacional de Población y Vivienda, el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado los resultados del mismo donde se presentan cifras interesantes que se deberán analizar con detalle y que generarán muchos debates, y polémicas. Así, entre estas, se presenta el concerniente al porcentaje de población autoidentificada con algún pueblo o nación indígena originaria porque la misma lleva implícitas varias aristas de análisis y sobre todo para el caso específico de los Chichas donde se ha excluido, minimizado o, tal vez, incluido dentro de la difusa categoría de otros en los resultados de la pregunta 29 del pasado Censo. Es aquí, donde deberemos prestar atención a la cifra de 42.188 habitantes ubicados dentro de la categoría de “otros” que pueden ser una aproximación de la cifra a los autoidentificados con la Nación Chichas, luego de la importante respuesta favorable, en toda la región y otras capitales, para la autoadscripción realizada antes del Censo en noviembre del 2012. En este sentido, se debe entender que esta información detallada otorgaría un fuerte impulso a la lógica de la Plurinacionalidad como pilar fundante de nuestro país y nuestro Estado, que de lo contrario dejaría de tener vigencia y coherencia. Por otra parte, este fue el sendero que se siguió hace muchos años en la lucha sociopolítica de reivindicación y autodeterminación de los pueblos que culminaron, en el mejor momento, dentro de la Asamblea Constituyente que sin embargo todavía no logró los avances esperados, por diferentes, motivos y circunstancias entre estos por la incapacidad de los representantes.

Los habitantes y oriundos de los Chichas están cursando un complejo proceso identitario en el hecho de autoreconocerse con una identidad de fuente originaria precolombina, frente a una imaginario diferente que más bien fortalecía el etnocentrismo y regionalismo adverso a los intereses de integración. Así, la identidad Chichas resulta el percutor del sentimiento de unidad; primero regional, con un sesgo intracultural, y después otro a nivel nacional rompiendo con el estereotipo ajeno a lo indígena originario minimizado por considerarse como el otro inferior. No obstante ahora se ha configurado una coyuntura favorable en este cometido articulador y complementario que nos permite potenciar esa visión en el sentido de Nación Chichas como una identidad fortalecida que nos proyecte a nivel macro con capacidad de relacionarnos en un escenario sociocultural complejo. Con todo ello, es lamentable lo ocurrido con los resultados del Censo pero el proceso iniciado en la Región va a continuar donde, luego de este fortalecimiento identitario interno, ahora corresponde lograr la formalización y constitucionalización de la Nación Chichas para seguir avanzando. Desde otra perspectiva, con lo sucedido, se fortalece también una lucha política de los Chichas que trasciende la lírica culturalista y nos permitirá ahondar otros elementos de nuestra identidad que pese a las adversidades parece estar más fuerte que nunca en el horizonte constitutivo del “yo también soy chicheño”.

lunes, 29 de julio de 2013

TRASFONDOS DEL FOLKLORE

El folklore, desde la acuñación de éste concepto, ha llevado implícito una serie de connotaciones que pueden causar cierta confusión en cuanto a su entendimiento y lo que realmente significa; así, esta palabra apareció en 1846, donde el inglés William John Thoms la concibió para explicar las antigüedades populares. Sin embargo, con el paso del tiempo, ha llegado a tener otros significados que encierran a todo lo concerniente con las tradiciones, costumbre y herencias de los pueblos más allá de su característica urbana o rural. Por tanto, el término folklore se fue ampliando considerablemente en sus significaciones y sus usos que han llegado hasta contextos diferentes como el nuestro que encuentra en el folklore una vertiente importante de la cultura, sobre todo, popular, la cual  lleva algunos riesgos en cuanto a los trasfondos que puede ocasionar en otros niveles como el social y, hasta, el político. En este sentido, encontramos manifestaciones que vienen desde las propias comunidades indígenas las cuales traen inmersas manifestaciones más profundas como ser las diversas cosmovisiones que requieren de una decodificación detallada para entender el profundo significado de las mismas. Estas representaciones rompen con una visión simplemente culturalista y trastocan sus propias estructuras sociales que nos manifiestan una lógica a partir de la cual desarrollan sus actividades cotidianas sin desprenderse de esta línea principal que se ha mantenido dentro de estos pueblos como un patrimonio intangible y muy particular.

            Así, debemos considerar que estas manifestaciones folklóricas están muy asociadas a lo autóctono que no se debe asumir de manera frívola y superficial sino como un entramado de lógicas que llegan hasta niveles políticos y económicos transversalizados por la cultura como una expresión de estas visiones del mundo transmitidas por varias generaciones, y como se suele decir desde tiempos inmemoriales. Asimismo, se presenta la asociación con las historias orales que enriquecen en gran manera a la historia oficial que ha generado una segregación alineada solo en espacios “formales” sobre todo asociados a una perspectiva presidencialista de la historia nacional. De esta manera, nos acercamos a una visión más simbólica que muestra una infinidad de expresiones que encierran una variedad de conceptos que requieren una mayor complejidad en cuanto al análisis que se puede hacer de los mismos. Bajo este tenor, podemos hacer mención del “Festival Intercultural de Música y Danza Autóctona” que se realiza en la ciudad de La Paz con la participación de decenas de danzas proveniente de las 20 provincias del Departamento, con lo cual se interpela toda lógica de una entrada urbana que más bien en algunos casos rompe con el verdadero mensaje que se busca a partir de una determinada danza autóctona.

La llegada de estos visitantes genera también una escena de contrastes que nuevamente saca a la luz la compleja composición social que existe en nuestro país haciéndonos notar también la presencia determinante de estos sectores que ahora comparten su cultura pero que principalmente, a lo largo de todo el año, son los proveedores permanentes de los insumos para la ciudad. Con todo ello, se establece y trasluce una relación que pugna por reducir y eliminar las desigualdades superficiales gestadas en los imaginarios sociales y que han confrontado a las visiones urbana y rural como antagonistas. Pero con este tipo de situaciones se va presentando la necesidad de potenciar una forma de vida en el marco de la complementariedad que resulta, además, primordial en las transversales del debate sociopolítico actual como la descolonización. Asimismo, lo acontecido hace algunos días nos permite ampliar nuestras lógicas de la realidad donde rompemos con las limitaciones de la ciudad para permitirnos un reencuentro con otras formas de relacionamiento, principalmente con la naturaleza. De esta manera, el folklore debe alejarse de la superficialidad con la tendencia hacia una folklorización donde se deja de lado los complejos trasfondos sociales y políticos que encierran cosmovisiones y que en otros espacios y contextos cobran solo un pretexto de diversión que más bien alteran y dañan gravemente el legado de estos pueblos y culturas.

lunes, 15 de julio de 2013

RECOVECOS DE ALFREDO DOMÍNGUEZ

Generalmente, cuando se habla de Alfredo Domínguez Romero se remite a hacer una mención cronológica de su vida y obra partiéndose del 9 de julio y su nacimiento en Tupiza, una tierra mítica que posiblemente haya tenido gran influencia en el artista a partir de la rica geografía que lo había rodeado. De esa manera, es menester ir describiendo cada paso que siguió el camino de conversión de una persona hacia un personaje, público y requerido por los grandes dotes artísticos y multifacéticos admirados y reconocidos en Bolivia y más aun en otros lejanos países como los de Europa. Así, recorrer el devenir en la vida de Domínguez es toparse con las condiciones más adversas y contrarias para que una persona pueda desarrollarse dentro de una sociedad llena de desigualdades y carencias. Por otra parte, debemos identificar momentos estratégicos como el trabajo dentro de la zafra, la explotación, el paso por un circo, las vivencias de un payaso, la realidad de las minas, las dificultades de un inmigrante provinciano y las grandes adversidades de un inmigrante boliviano en Europa. Con seguridad fueron estos y muchos más factores los que concatenaron en Alfredo una forma diferente de entender la realidad de su gente en diferentes contextos. Ante esta situación, solo la gran capacidad de Domínguez jugó a su favor para que su producción artística siga vigente hasta nuestros días haciéndonos notar palabras que él había expresado hace más de tres décadas como una voz disonante, y tal vez poco entendida para esos tiempos.

En este sentido, con el paso del tiempo, Domínguez sigue resonando en espacios reducidos pero exigentes donde la calidad interpretativa de la guitarra en una recurrencia necesaria y obligatoria. No obstante, existen también varias aristas que han sido algo relegadas y que llevan dentro de sí importantes mensajes que para nuestros días ya han sido decodificados, inmersos en nuestra realidad actual y lo acontecido en los últimos años. Uno de los más claros ejemplos de lo mencionado se encuentra en la canción “No fabriquen balas” la cual fue compuesta después del golpe de Estado propiciado por Natusch Busch que ejecutó la Masacre de Todos Santos. Este episodio llegaría hasta Europa donde Domínguez interrumpió un concierto para hacer conocer entre el público suizo lo sucedido en su país natal, haciendo una llamada de atención al armamento de fabricación suiza que utilizan las Fuerzas Armadas en Bolivia, ahí la razón del título de esta canción. De esta manera se demuestra una vez más el compromiso social que tuvo Alfredo Domínguez con su pueblo y que trató de expresarlo desde diferentes aspectos, principalmente la música y su canto; motivado por Violeta Parra cuando le aconsejo cantar porque para ello “solo es necesario el sentimiento y compromiso”. Con este planteamiento, Domínguez articuló además el folklore a la canción social de manera casi inédita para esos tiempos y que posteriormente sería emulada por otros grupos suramericanos, sobre todo a partir de la fuerte arremetida de los gobiernos de facto en nuestro país y los de la región. Asimismo, con esta propuesta junto a Cavour y Favre, principalmente, fueron gestando una planteamiento que daría un impulso determinante para el folklore o neo folklore que en esos tiempos estaba subalternizado y excluido de los espacios musicales, y representaba a un sector indio que, obviamente, era uno de los más minimizados por las condiciones de vida con que contaban en esos tiempos.

Después de haber visto un panorama, algo, general de Alfredo Domínguez y su producción musical debemos hacer mención a una de sus mayores obras; es decir “Vida pasión y muerte de Juan Cutipa” que desde el título mismo nos trae la idea de una similitud con un personaje universal, a decirse de Jesús de Nazaret, lo que puede generar una serie de connotaciones en su análisis. Sin embargo, Juan Cutipa es una semblanza autobiográfica que hizo Domínguez para expresar de forma introspectiva sus vivencias y experiencias de vida con lo que trata de mostrarse de forma sincera hasta lo más profundo, para entender su modo de ver el mundo y el por qué de tal situación. Ahí, nuevamente recorremos de forma didáctica y sutil la vida de Alfredo Domínguez siguiendo sus pasos para continuar interpretando y reinterpretando sus pensamientos y sentimientos a espaldas del indio Juan Cutipa y la gente más cercana que nos muestra, y mostró, las condiciones de vida de esta parte relegada de la población boliviana en esos tiempos. De la misma manera, la vigencia actual de Juan Cutipa permite retrotraernos a una esencia u origen generalizado de nuestra sociedad, complejizada en los últimos tiempos con las taras imaginarias como el racismo y la discriminación generada por una negación de la identidad que tiene una matriz común en los pueblos y las comunidades muy bien representadas por la saga en doce episodios de Juan Cutipa. Además, hablando de esta obra debemos expresar una particularidad artística de la misma, ya que de manera peculiar Domínguez, haciendo gala de sus grandes dotes de músico y grabador, elabora esta serie que incluye cuadro y musicalización con lo cual podemos interiorizarnos aun más en su obra teniendo recursos visuales y auditivos potenciados por la imaginación para ir construyendo estas escenas, posiblemente performativas en nuestros días.

Han pasado muchos años y la obra de Alfredo Domínguez sigue luchando por tener un espacio entre los escenarios, principalmente musicales, que nos devuelvan la calidad interpretativa que nos ofreció en todas sus composiciones musicales. Pero entre toda la coyuntura actual es menester para los comprometidos con su obra seguir leyendo entre líneas sin dejar de lado ninguna de sus facetas artísticas, que con seguridad van a conformar una totalidad compleja para entender a Alfredo Domínguez de manera integral y decodificar el mensaje que legó a nuestras sociedades. Asimismo, parte de este trabajo es volver a estructurar su obra junto a los tiempos en que la fue produciendo para que desde este punto de vista tengamos otra manera de entender la historia de nuestro país a partir de la experiencia de este caminante que se lanzó al mundo sin mayores recursos que su propia genialidad. Alfredo Domínguez ha sido, y es, un fenómeno cultural que pudo interpelar al sistema y al orden establecido con una sutileza sobresaliente traspasando con su mensaje varias fronteras imaginarias, conformando comunidades de integración que siguen vigentes hasta nuestros días y continúan cuestionando las maneras de entendernos como sociedad; haciendo un llamado de atención a nuestras percepciones e imaginarios del mundo. Alfredo Domínguez, dejó de existir el 28 de enero de 1980, posiblemente en la etapa más importante de su trayectoria artística, aquejado por el Chagas y lejos de su tierra natal. Sin embargo, con este hecho su obra ha quedado marcada para que tiempo después sigamos mencionando a este insigne artista que deja una herencia colectiva dentro de su mensaje perdurable que todavía trasciende países y continentes enalteciendo siempre a los de abajo.