lunes, 21 de octubre de 2013

EL BONO PARA LOS NIÑOS

En Bolivia, a lo largo de la historia, se instauraron diferentes bonos, los cuales sobre todo apuntaban a dar un incentivo económico a sectores desfavorecidos o vulnerables, pero más allá del beneficio social como tal, conllevaban otros fines u objetivos casi siempre políticos. Todo ello frente a la desatención que se tenía hacia estos sectores, y tal vez a manera de compensación o una forma directa de llegar la población, es decir tratando de establecer un nexo entre la sociedad política y la sociedad civil. Así se fue estableciendo un mecanismo para que algunos sectores sociales tengan un acceso a los recursos estatales mediante diferentes formas y etapas históricas.

En este cometido, es importante hacer una diferencia entre los bonos de otras coyunturas y la que se está viviendo recientemente, durante el gobierno de Evo Morales. Anteriormente los bonos eran dirigidos, sobre todo, al sector laboral o asalariado; mientras que ahora los principales beneficiarios son los no trabajadores y con mayor énfasis los sectores vulnerables de la sociedad, es decir niños y ancianos que son parte de familias de escasos recursos económicos. Por tanto, se puede decir que anteriormente se generaba una forma de pongueaje político, ya que los gobiernos apuntaban a mantener un cierto control sobre los sindicatos de obreros, mientras que actualmente solo se podría dar un intento de prebenda lo cual involucraría a los “ciudadanos”. Entonces, estaríamos diciendo que la estrategia desde el Estado es buscar el apoyo electoral de las personas que cuentan con el derecho a elegir mediante el voto directo; y por lo tanto esto no involucra a los niños, que son beneficiarios directos de un bono, el Bono Juancito Pinto (BJP).

El BJP va a recorrer un proceso de varios años para la concreción de esta política que va desde la necesidad y manifestación del sector involucrado, pasando por etapas institucionales hasta llegar a consolidar a los niños como sujetos propositivos dentro de las políticas públicas. Después de lograrse la institucionalidad del Congreso del Parlamento Infantil, los representantes en el mismo viendo los elementos fundamentales de la problemática de la niñez van a plantear, desde este espacio, la aplicación del BJP como una política de Estado que beneficie a este sector de la población. Este proceso, también, tiene mucha relación con la toma del poder de los niños y de un aumento del nivel de participación en el Estado, por lo tanto un mayor relacionamiento entre Estado y sociedad civil. De esta forma, van varias gestiones en las cuales este beneficio está llegando hasta los niños bolivianos frente a lo cual hay que realizar los análisis de impacto, en varios niveles, yendo desde el económico, social, político y otros.

lunes, 14 de octubre de 2013

OCTUBRE EN DEMOCRACIA

Durante los días de octubre de 2003, me encontraba en Cochabamba en los azares de la universidad, o más bien tratando de adaptarme a un camino errado. Así, después de haber dado un salto desde el colegio a la educación superior todavía carecía de un sentido crítico de la realidad el cual, seguramente, todos los años de educación regular no lograron incentivar ni otorgarme, lamentablemente. De esta manera, lo que sucedía en La Paz, y sobre todo El Alto, me resultaba muy ajeno ante lo cual solo hacía el seguimiento por los medios de difusión que transmitían de forma permanente, mostrando la historia en vivo. Al observar las imágenes se presentaba ante mí una contradicción que, primero, me hacía cuestionar a la Policía por la subversión realizada, después, alarmarme por las actitudes de los estudiantes del Ayacucho que apedreaban el mayor símbolo del poder nacional (el Palacio de Gobierno). Posteriormente, me inquietó la aparición en una conferencia de prensa de los líderes sindicales y sociales más importantes del país, conformando un bloque sin precedentes democráticos. Por último, la matanza de decenas de personas, niños incluidos, fueron el último factor que influyó en mis percepciones que generaban esa contradicción en todos los imaginarios que tenía construidos sobre la realidad nacional.

Estos elementos, y otros de índole académica y de formación superior, fueron parte fundante de una especie de corte epistemológico que me permitió la deconstrucción de esos factores subjetivos a cerca de los lentes con los que miraba Bolivia. A partir de ese quiebre se fueron madurando las ideas y creencias junto a mi acercamiento hacia la profesionalización, formal, con un sin fin de anécdotas, debates, lecturas, discusiones, proyectos y otras vivencias externas e internas. Este despertar fue determinante para ir planteando lineamientos y afinidades que me acerquen a uno de los procesos sociopolíticos más importantes de Bolivia, en democracia. Con este devenir han pasado diez años y nos encontramos conmemorando lo sucedido en ese octubre negro de la “Guerra del gas”, con muchos pasos avanzados en la nueva lógica democrática donde incluso se puede concebir la categoría de una “Revolución democrática”. Pero, por el otro lado, están los cuestionamientos a este proceso, liderado por el Movimiento Al Socialismo, que se encuentra en el gobierno por dos gestiones consecutivas ganadas con un importante margen que supera el 50 + 1 % de votantes.

Con lo antecedido, hace 31 años, octubre de 1982, se recuperaba la democracia en Bolivia luego de una serie de gobiernos dictatoriales de la más amplia variedad de especímenes en este repertorio. Dentro de esa coyuntura estuvieron inmersos otros actores entre los cuales no formamos parte y ahora solo podemos hacer rememoraciones históricas por medio de los registros escritos o fuentes orales que nos transporten a lo sucedido. Sin embargo, en este caso, es muy difícil generar la empatía real porque situarnos en ese tiempo y espacio puede ser muy ajeno a las experiencias propias. Así, con el paso de los años, nos alejamos aun más de lo acaecido bajo el régimen militar lo cual, posiblemente, amplíe la brecha de estas condiciones con las nuevas generaciones. No obstante, el periodo democrático en Bolivia, con apenas 31 años, ha tenido características muy singulares que requieren el análisis en detalle sobre el modelo de democracia a la boliviana. En toda esta amalgama de prácticas y estilos de los gobiernos constitucionales el que ha resultado el más nefasto fue el del Movimiento Nacionalista Revolucionario iniciado en 2002 ya que convirtió el país en un espacio, nuevamente, gobernado por la fuerza y el uso de violencia como única estrategia de un intento de gobernabilidad, eliminando la diferencia entre, como diría Facundo Cabral, la dictablanda y la democradura. Así, coincidentemente esto sucedió en octubre marcando otro hito sociopolítico dentro del calendario en torno al décimo mes del año. Con todo ello, ahora sí, en octubre de 2003 pudimos estar vinculados, directa o indirectamente, en el acontecer que todavía tuvo muchos años más para ir delineando las consecuencias de la destitución de Sánchez de Lozada y el derrumbe de todo el sistema político. De esta manera, en estos días estaremos girando la atención hacia octubre desde la recuperación de la democracia hasta su nivel de madurez, o legitimidad, en la actualidad; donde entre otras cosas incluso se comienza a delinear la agenda 2025 que traerá consigo otras categorías de análisis retrotrayendonos aún más allá, 200 años atrás, donde se luchaba por la emancipación “final”, la cual todavía seguimos buscando.

lunes, 7 de octubre de 2013

CAMINANDO POR LOS RECUERDOS DE CHAJRAHUASI

Tupiza representa una diversidad de aspectos dentro de los cuales su historia toma mayor fuerza. Sin embargo, la inexistencia de algunos lineamientos de preservación patrimonial hace que cada vez nos lamentemos más del deterioro de varios lugares pintorescos. De esta manera, uno de los espacios inmediatos ha significado Chajrahuasi en el cual la ex hacienda de Aramayo aparecía de forma misteriosa, desde las entrañas del cerro colorado, generando pensamientos, novedosos o recurrentes; donde este lugar fue testigo de una serie de vivencias para muchos de nosotros siendo referente principal para conversaciones y convocatorias. Con todo esto, cuando las personas han partido hacia otros destinos, ven pasar el tiempo entre recuerdos y nostalgias, tratando de no desarraigarse de una identidad que lucha al no encontrarse en su territorio originario. Así, emergen los diferentes espacios que generan esas remembranzas y por tanto el sentimiento de añoranza por volver a esos lugares para recrear vivencias pasadas, aunque sea en otras circunstancias. Tristemente, nada es estático y todo se trasforma; y de esta manera, hace algún tiempo, al caminar por esa ciudad sureña las impresiones recibidas inspiraron estas ingratas líneas:

“Al haber llegado a Tupiza, como siempre no encontré cambios significativos y, ya sea,  paseando o caminando por la ciudad, buscaba lugares que no me traigan ningún recuerdo, es decir, que hayan alterado la normalidad de ese “pueblito encantado”. Fue así que pasé gran parte de los primeros días de los esperados recesos de fin de año para volver a las entrañas (hablando en todo aspecto) que te vieron partir en busca del cambio de la rutina de vida, esto con diferentes fines y motivos, como lo hacemos gran parte de habitantes que nos alejamos para volver, o no, un día. La verdad es que lo que pasó ese día lluvioso, o por lo menos con amenazas de lluvia, fue algo raro ya que me puse a pensar desde hace cuánto tiempo no caminaba por este sector de la ciudad, o es que el “desarrollo y crecimiento” de las ciudades es tan rápido, pero en fin, era el sector que un día se denominó Chajrahuasi, el cual parecía una deconstrucción surrealista, ya que todo lo que conocía hace algunos (y no son muchos) años parecía que no existió, o es que tal vez por un fenómeno astronómico de alineación de planetas se había invertido.

            Era ese lugar en el cual un día solíamos jugar; ya sea, con la familia, amigos, compañeros, o cualquier conocido coyuntural con el cual el fin era compartir y divertirnos; ahora se convirtió en una especie de nueva ciudad o una ciudadela, llena de casas y construcciones que eliminaron todo el recuerdo que uno podría tener, y es que no pretendo comparar mis “pobres” recuerdos con los que suelo escuchar de las personas que pudieron conocer este lugar mucho tiempo antes que yo, pero cada quien es más rico o más pobre en recuerdos, y lo que debe ser importante, creo que, es el saberlos recordar. Lamentablemente no se supo elaborar un plan de urbanización organizado y sin atentar contra áreas verdes (gratuitas) y lugares de esparcimiento y, por qué no, contra los recuerdos de tantos otros románticos que al igual que yo a veces tratan de vivir de vez en cuando en una performance realista”.
(EpE, Cochabamba 2 de marzo de 2007)

lunes, 30 de septiembre de 2013

LA REVOLUCIÓN DEL SIGLO XXI

Octubre de 2003, y en fecha 17, el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada se encontraba en el final catastrófico que arrastró a todo el sistema político y de partidos que a su vez representó el final de un ciclo político caracterizado por la “democracia pactada”. Así esta misma característica fue la que se tradujo en la crisis de partidos en general ya que dentro de la alianza establecida por el MNR, en esa última gestión, donde se encontraron involucrados, casi, la totalidad de partidos tradicionales de entonces. Con esa supuesta y muy extraña alianza programática sin ningún otro interés que el de cuotear los puestos de poder en el gobierno central. Esta situación reveló, además, el máximo nivel de alejamiento entre gobierno y sociedad civil que fue demostrada en los bajos porcentajes de apoyo electoral de las últimas elecciones donde los gobernantes solo podían llegar hasta la silla de gobierno mediante estos mecanismos democráticos, pero, totalmente excluyentes y serviles a interés elitistas.

Con esta y un sin fin de situaciones provocaron una acumulación histórica que se encadenó para provocar uno de los mayores levantamientos y manifestaciones sociales que convulsionaron a todo el país hasta lograr la renuncia del Presidente de entonces estableciendo un complejo proceso sociopolítico construyendo y consolidando desde abajo un nuevo sistema político y un nueva Constitución Política. Contradictoriamente, lo sucedido en octubre de 2003 mostró la contracara de la revolución nacional ocurrida 50 años antes y canalizada por este mismo partido como resultado de otro suceso que partió de la Guerra del Chaco y una emergencia del sentimiento nacionalista. Con este argumento, y volviendo a octubre, posteriormente se fueron profundizando los debates en torno al proyecto político y visión de país que se debería asumir en adelante ante lo cual el Movimiento Al Socialismo (MAS) como Instrumento Político tomó la tutela para guiar el proceso hasta nuestros días, ante la incapacidad de dos mandatos interinos de transición en medio de la crisis. Así se desarrolló uno de lo principales momentos constitutivos de la historia de Bolivia que todavía se continua debatiendo en diferentes esferas y en el marco del nuevo Estado Plurinacional con autonomías como principales características de diferenciación al anterior.  

Han transcurrido 10 años de octubre negro, con dos gestiones consecutivas del gobierno del MAS, en este tiempo se han presentado una serie de avances, con algunos retrocesos y cuestionamientos, y nos aprestamos a unas nuevas elecciones nacional en 2014 lo cual trae consigo algunos puntos por mencionar. Bajo este marco, en las últimas semanas ha tomado mayor fuerza el planteamiento de estructurar una opción electoral única para hacer frente al MAS el próximo año en lo que, hasta ahora, se denominó Frente Amplio  donde se encuentran una diversidad de líneas políticas e ideológicas, muchas veces contradictorias por completo. Así, vemos a personalidades abiertamente derechistas dándose la mano con los que dicen seguir una ideología de izquierda dejando de lado a cualquier argumento coherente con este tipo de alianzas. Con estos elementos, la única imagen análoga que se presenta es la del acuerdo establecido por el MNR de 2002 con el único objetivo de llegar a la Presidencia pero que algunos meses después se descalabró por completo por la incapacidad que demostró en la gestión de gobierno y la poca legitimidad lograda (solo el 22,5 % para el MNR). Así, lo que se requiere con miras a las elecciones de 2014 es la construcción de un programa pertinente que realmente sea representativo de la realidad nacional con el apoyo comprometido de la ciudadanía para que nuestro país no tenga que recurrir a acciones tan lamentables como las de octubre para mostrar que ese no es el camino ni las formas de la democracia del siglo XXI.